Obra Cultural
Laura, 4 – Barcelona-10

LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ NIEGAN LA PRESENCIA REAL DE JESUCRISTO EN LA EUCARISTÍA

La Biblia de los testigos de Jehová, Mateo 26, 26, dice así: «Mientras todavía comían, Jesús tomó un pan y, después de decir una bendición, lo partió y, dándoselo a los discípulos, dijo: Tomen, coman. Esto significa mi cuerpo».

Comentario: Han dado al texto sagrado una traducción falsa.

4. JESUCRISTO PROMETIÓ LA EUCARISTÍA

Como Jesús hubiese dicho a las turbas: «Yo soy el pan vivo bajado del cielo: el que coma pan de éste vivirá para siempre… Los judíos se pusieron a discutir acaloradamente: ¿Cómo puede éste darnos a comer su carne? Entonces Jesús les dijo: Pues sí, os aseguro que si no coméis la carne y no bebéis la sangre de este Hombre, no tendréis vida en nosotros» (San Juan, 6, 51-53).

JESUCRISTO INSTITUYÓ LA EUCARISTÍA

«Mientras comían, Jesús cogió un pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio a ellos, diciendo: -Tomad, este es mi Cuerpo. Y, cogiendo un cáliz, pronunció la acción de gracias, lo pasó y todos bebieron. Y les dijo: -Esta es mi Sangre, la Sangre de la alianza, que se derrama por todos…» (San Marcos, 14. 22-25; Mateo, 26, 26-30; Lucas, 22, 15-20; 1 Cor 11, 23-25). Y añadió: «Haced lo mismo en memoria mía…» (Lucas, 22, 19).

COMENTARIO: Si Jesucristo nos dice: «Tomad, este es mi Cuerpo y esta es mi Sangre». ¿Quién se atreverá a negarlo?

LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ NIEGAN El MISTERIO DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD

Sostienen que esta doctrina proviene de la religión falsa de Babilonia. (la verdad que lleva a la vida eterna, página 134.)

5 EL MISTERIO DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD SE FUNDAMENTA EN LAS AFIRMACIONES DE JESUCRISTO. Veámoslo:

a) Jesucristo afirma que su Padre es Dios: «Subo a mi Padre, que es vuestro Padre, a mi Dios, que es vuestro Diosa» (Juan, 20, 17).

b) Jesucristo afirma con juramento que Él es Hijo de Dios: «El sumo sacerdote le dijo entonces: -Te conjuro por Dios vivo a que nos digas si tú eres el Mesías, el Hijo de Dios. Jesús le respondió: Así es…» (Mateo 26, 63-64).

c) Jesucristo, al despedirse de sus discípulos, afirma que el Espíritu Santo es Dios. «El Paráclito, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, Él os enseñará todas las cosas, y os recordará todas las cosas que os dije yo» (Juan, 14, 26). Aunque el Padre es Dios, el Hijo es Dios y el Espíritu Santo es Dios, no son tres dioses, sino un solo Dios, porque tienen una sola naturaleza divina.

Breve y preciso es Jesucristo cuando ordena a los Apóstoles que bauticen en el nombre de las tres divinas Personas: «Id y hacer discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo» (Mateo, 28, 19).

LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ SE OPONEN A LAS IMÁGENES

Así, citan el Éxodo 20, 4-5; para indicar que Dios las prohibió a los israelitas, que dice: « No harás para ti imagen de escultura, ni figura alguna… No te postrarás ante ellas, no las servirás”…

6. LA BIBLIA NO PROHÍBE LAS IMÁGENES

Cuando Dios dijo (en el Éxodo, 20, 4-5) al pueblo judío que no se hicieran esculturas ni imagen alguna… lo que Dios quería era apartar al pueblo de la idolatría, es decir, dar a las criaturas el culto que sólo a Dios es debido. Su tendencia a la idolatría, en gran parte, era debida al hecho de haber estado cautivos más de 400 años en Egipto, pueblo idólatra. Ejemplo: apenas Moisés subió al Monte Sinaí, a recibir en Decálogo, se entregaron a adorar un becerro de oro.

Si, con el texto citado, Dios prohibiera absolutamente toda imagen, Dios mismo caería en contradicción, pues el mismo Señor ordenó a Moisés: «Harás dos querubines de oro, labrados a martillo y los pondrás en los dos extremos del propiciatorio» (Exodo, 25, 18). Todavía más, y dijo Dios a Moisés: «Hazte una serpiente de bronce y ponla sobre un estandarte; y cuantos mordidos la miren, sanarán», (Números, 21, 8)

Los cristianos de los primeros siglos adornaban las Catacumbas de Roma con pinturas e imágenes de Jesucristo (el Buen Pastor), con iconos de la Virgen y de los santos mártires, y nadie mejor que ellos podían conocer el pensamiento de Jesucristo.

Finalmente, sabemos que la veneración o profanación de las imágenes no va dirigida a la materia de que están hechas, sino a los santos que representan; del mismo modo que el homenaje o profanación hecho al retrato de una persona no va dirigido a la cartulina, sino a la persona que se representa.

LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ SE OPONEN A LAS TRANSFUSIONES DE SANGRE

Los testigos de Jehová prohíben las transfusiones de sangre apoyándose en la prescripción alimenticia de Moisés de no comer sangre. Así, en el Levítico. 1, 14 de la Biblia de los Testigos de Jehová, leemos: «No deben comer la sangre de ninguna clase de carne, por que el alma de toda clase de carne es su sangre».

LA BIBLIA NO PROHÍBE LAS TRANSFUSIONES DE SANGRE

Los antiguos creían que el alma residía en la sangre; de ahí que la prescripción alimenticia de Moisés de no comer sangre (Levítico, 17, 14), siga la creencia general. Hoy día sabemos que el alma es espiritual e informa a todo el cuerpo humano y no solamente él una parte de él como es la sangre, y por ser el alma humana espiritual no puede identificarse con la materia-sangre.

Si dar la sangre fuese pecado como dicen los T. de J., Jesucristo no hubiera dado su sangre por nosotros en la cruz. Finalmente, recordemos que según Jesucristo el principal mandato religioso es amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo por amor de Dios. Y así, cuando la vida de un ser humano esté en peligro de muerte y las transfusiones de sangre sean el camino más seguro para salvarle, dichas transfusiones no son otra cosa que cumplir el precepto del amor, que está por encima de todo otro precepto religioso.

«MADRE INMACULADA, ENSEÑA A MI ALMA Y A MI BOCA A DECIR CON GENEROSIDAD, FIRMEZA Y PAZ, EN TODO Y SIEMPRE TU RESPUESTA AL ÁNGEL: HÁGASE EN Mí SEGÚN TU PALABRA», exclamaba el gran místico Manuel González. Para hacer cada día la voluntad de Dios, no nos olvidemos de pedirlo a la Virgen María con las TRES AVEMARÍAS bien rezadas. Son la llave del gran secreto.