san antonio de paduaObra Cultural

Con un poco de imparcialidad, debe reconocerse que  San Antonio de Padua es un santo popular en extremo. Su vida -1195-1231-, fue un vendaval de actos heroicos en favor de la fe y del bien de los demás. Es invocado por millones de hombres en todo el mundo. Se piense como se piense, ser amigo de personas que pueden ante Dios, es cosa buena. Aquí incluimos una novena a San Antonio de Padua, escrita por el P. Jacinto Alegre. ¿Quién fue el P. Jacinto Alegre? Nada menos que el inspirador de la fundación del Cottolengo en Barcelona, y los otros Cot­ tolengos que han seguido en España. El Cottolengo no es una broma. Allí se recogen los enfermos más desahuciados, más dignos de compasión. El P. Alegre no fue un charlatán ni un bocazas del amor a la humanidad. Si el P. Alegre era devoto de San Antonio de Padua, es de considerar que cualquiera de nosotros podemos sacar muchos favores del poder de este santo. Prueba de hacer esta novena, CON SINCERIDAD, con una buena confesión y comunión, y después ya nos dirás cómo te ha ido. Esperamos tus noticias. Ahí va la novena.

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío:. por ser Vos quién sois, Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas eternas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.

Oración para todos los días:

Glorioso San Antonio de Padua, hijo esclarecido del gran padre y patriarca San Francisco de Asís: si es para mayor gloria de Dios, honor del santo y provecho de mi alma; que yo consiga la gracia que os pido en esta novena. Alcanzadla del Señor, y si no, ordenad mi petición, con todos mis pensamientos, palabras y obras a mayor gloria de Dios.

Oración para el primer día:

Jesús mío dulcísimo, os ofrezco ‘los méritos de San Antonio de Padua, y por ellos y por el amor que le demostrasteis cuando, en forma de hermosísimo Niño os tenía en sus brazos, concededme la gracia que os pido en esta novena, si ha de ser para mayor gloria de Dios, honor del santo y provecho de mi alma. Amén.

Oración para todos los días:

¡Oh glorioso San Antonio de Padua: Bien conozco que no soy digno de que el Señor me atienda por lo mucho que le he ofendido; pero humillado y confundido me acerco al trono de su Divina Gracia, confiando en vuestra mediación. Os ruego, santo mío, que hagáis la gracia de hacer mis veces delante de su Divina Majestad, y me alcancéis… (petición) y para más obligaros os ofrezco para alivio de los pobres… (aquí se expone lo que se quiere ofrecer, bien sea alguna limosna o solamente los tres Padrenuestros que se rezarán al final) , a fin de que os compadezcáis de mí y me libréis de la presente necesidad, si ha de ser para gloria de Dios y bien de mi alma. Presentad vuestros méritos en mi favor; sed mi abogado delante del Señor que os dio tanto poder y os distinguió con tanta predilección y decidid la causa en bien mío. Así sea.

Ahora se rezarán tres Padrenuestros en honor de la Santísima Trinidad y de la Inmaculada Concepción de María, para el bien espiritual y corporal de los pobres y en sufragio de las Almas del Purgatorio.

Ruega por nosotros, San Antonio, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

Oremos: Oh Dios, que alegre a vuestra Iglesia la solemnidad consagrada al bienaventurado Antonio, confesor vuestro, para que siempre sea defendida con auxilios espirituales y merezca gozar de las alegrías eternas. Por Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Día segundo. – Todo como el primer día. Sólo se cambia la segunda oración y así los demás días.

Oración:

Jesús mío dulcísimo, os ofrezco los méritos de San Antonio de Padua, y por ellos y por el amor que os mostró, deseando dar su vida por la predicación de la fe en tierra de infieles, concededme la gracia de morir mil veces, antes que ofenderos en lo más mínimo, y la que os pido en esta novena, si ha de ser para la mayor gloria de Dios, honor del Santo y provecho de mi alma. Amén.

Día tercero

Oración:

Jesús mío dulcísimo, os ofrezco los méritos de San Antonio de Padua, y por ellos y por el amor que le mostrasteis al concederle se trasladara milagrosamente de Padua a Lisboa, para librar a su padre injustamente condenado a muerte, concededme una santa muerte temporal, verme libre de la muerte eterna del infierno, y la gracia que os pido en esta novena, si ha de ser para mayor gloria de Dios, honor del santo y provecho de mi alma. Amén.

Día cuarto

Oración:

Jesús mío dulcísimo, os ofrezco los méritos de San Antonio de Padua y por ellos y por aquel su entrañable deseo de vivir y morir olvidado y desconocido de todo el mundo, concededme la gracia de no hacer nunca nada para agradar a los hombres, sino todo únicamente para agradaros a Vos, Dios y Señor mío, y la gracia que os pido en esta novena, si ha de ser para mayor gloria de Dios, honor del santo y bien de mi alma. Amén.

Día quinto ·

Oración:

Jesús mío dulcísimo, os ofrezco los méritos de San Antonio de Padua y por ellos y por aquella extraordinaria elocuencia con que movía los corazones más empedernidos y llevaba tras sí pueblos enteros, concédeme la gracia de aborrecer de corazón todas mis faltas y pecados y contribuir con mis palabras y ejemplos a que cuantos conmigo de algún modo trataren, os amen y sirvan con mayor perfección y la que os pido en esta novena, si ha de ser para mayor gloria de Dios, honor del santo y bien de mi alma. Amén.

Día sexto

 Oración:

Jesús mío dulcísimo, os ofrezco los méritos de San Antonio de Padua, y por ellos y por aquella su extraordinaria mortificación y penitencia, concededme que no sólo mortifique mis pasiones desordenadas, sino que aún busque, en cuanto fuere posible, en todas las cosas, mi mayor abnegación y continua mortificación y la gracia que os pido en esta novena, si ha de ser para mayor gloria de Dios, honor del santo y provecho de mi alma. Amén.

Día séptimo

 Oración:

Jesús mío dulcísimo, os ofrezco los méritos de San Antonio de Padua, y por el don de hacer milagros en vida y después de muerto que le concedisteis y le valió el ser canonizado por el Papa Gregorio IX, un año después de su muerte, concededme la gracia de verme libre de todas las enfermedades y trabajos de esta vida, y la que os pido en esta novena, si ha de ser para mayor gloria de Dios, honor del santo y bien de mi alma. Amén.

Día octavo

 Oración:

Jesús mío dulcísimo, os ofrezco los méritos de San Antonio de Padua, y por ellos y por aquella tiernísima devoción que profesó toda su vida a la Santísima Virgen y al Sacramento del Altar, ante el cual hizo arrodillar a los irracionales, para convencer a los herejes, concédeme que ame yo también tiernísimamente a la Santísima Virgen y crezca cada día en esta devoción, para merecer ser asistido de ella de un modo especial en la hora de mi muerte y recibiros entonces con gran devoción a Vos, Jesús mío Sacramentado, y la gracia que os pido en esta novena, si ha de ser para mayor gloria de Dios, honor del santo y bien de mi alma. Amén.

Día noveno

 Oración:

Jesús mío dulcísimo, os ofrezco los méritos de San Antonio de Padua y por ellos y por el sinnúmero de gracias que habéis concedido desde que en Tolón de Francia empezó una señora a socorrer a los pobres, para honrar al santo, que tan amigo fue de ellos, concededme la gracia de que pueda yo también abundantísimamente corporal o espiritualmente socorrerlos, y la que os pido en esta novena, si ha de ser para mayor gloria de Dios, honor del santo y bien de mi alma. Amén.

«DUDO DE LAS PERSONAS QUE NO TIENEN DEVOCIÓN A LA SANTÍSIMA            VIRGEN», decía San Francisco de Borja. Y es que es monstruoso no amar a la madre. Y la Madre de nuestra vida cristiana es María. Por esto, COMO MÍNIMO, no te olvides de rezar cada mañana y cada noche TRES AVEMARÍAS a la Santísima Virgen.