padre canoPadre Manuel Martínez Cano, mCR.

Nuestro Señor Jesucristo, por su vida, pasión muerte y resurrección, alcanzó todos los méritos que necesitamos los hombres para alcanzar la salvación eterna. Los méritos de Jesucristo se nos comunican de manera especial por medio de los sacramentos y nos hacen partícipes de la naturaleza divina.

Los sacramentos son necesarios para unirnos íntimamente a Cristo. Con ellos crecemos en Él. Si, por desgracia, nos separamos de Cristo por el pecado mortal, el sacramento de la Penitencia nos reincorpora a la vida divina.

Los siete sacramentos son signos sensibles de los que se sirve la Iglesia para santificar a los hombres, por la transmisión de la gracia santificante. Son: Bautismo, Confirmación, Eucaristía, Penitencia, Matrimonio, Unción de los enfermos y Orden sacerdotal. El Concilio de Trento definió: » si alguno dijere que estos siete sacramentos de tal modo son entre si iguales que por ninguna razón es uno más digno que otro, sea anatema». La santísima Eucaristía es el más digno de todos los sacramentos, porque es la presencia viva de Cristo-Hostia.

Si nos fijamos en la dignidad en la que el hombre es encumbrado, El más excelente de los sacramentos es el Orden. Por él se confiere al hombre el poder de realizar cosas sagradas. Le siguen la Confirmación y el Bautismo por los que los hombres quedan consagrados de manera especial al servicio de Cristo. Los sacramentos más necesarios son el Bautismo, la Penitencia y la Eucaristía.  El Orden es necesario para que haya quienes gobiernan a la Iglesia y el matrimonio para que se propague la sociedad cristiana.

Los sacramentos son signos sensibles que significa la gracia. Según Santo Tomás de Aquino los sacramentos son «signos sensibles de realidades invisibles, mediante los cuales el hombre se santifica». El rito sensible de los 7 sacramentos consta de dos elementos materia y forma. La materia son cosas materiales o acciones sensibles y la forma las palabras que se dicen en la administración del sacramento. «Todos estos sacramentos se realizan por tres elementos: de las cosas, como materia; de las cosas como forma, y de la persona del ministro que realice el sacramento con intención… sí uno de ellos falta, no se realiza el sacramento.» (Concilio de Florencia)

Todos los sacramentos producen la gracia santificante. El Concilio de Trento, enseña: «Si alguno dijere que los sacramentos de la Nueva Ley no contienen la gracia que significan, o que no confieren la gracia misma a los que no ponen óbice… sea anatema».