Rvdo. P. José María Alba Cereceda, S.I.
Meridiano Católico Nº 212, diciembre de 1996
Cuando esté este boletín en vuestras manos, celebraremos el fin del año litúrgico con la fiesta de Cristo Rey. Interrumpo las consideraciones de la perfección cristiana para hablar de la celebración litúrgica de la realeza de Cristo.
La idea de Jesucristo como Rey y Señor de la Sociedad se ha convertido en piedra de escándalo para los oídos contemporáneos, deformados por las campañas dirigidas a instaurar un falso concepto de libertad religiosa. Así la fiesta que instituyó el Papa Pío XI hace setenta años, carece hoy ya de sentido y los mártires que cruzaron el umbral de la esperanza al grito de ¡ Viva Cristo Rey l, no representa más que los últimos nostálgicos del integrismo. La Democracia universalmente aceptada y el pluralismo social y religioso han borrado de gran parte de la sociedad la libertad de buscar la verdad en todos los órdenes, el respeto a la Tradición, proyección social del cuarto mandamiento, y han condicionado las mentes de los jóvenes y mayores en gran medida a ser repetidores de las máximas del momento, de las modas intelectuales y sociales, es el origen de todos los problemas de hoy. La Democracia es la causa de la apostasía del mundo contemporáneo. Porque la herejía liberal que niega el pecado original y hace al hombre centro de todo, en lugar de poner a Dios como principio y fin de todas las cosas, convierte al liberalismo en el origen de todos los males familiares y sociales, y en Su fruto maduro, la Democracia liberal es la causa de la apostasía que vivimos. La droga, las guerras intestinas, la indiferencia religiosa, el materialismo, la disolución de la familia, el desorden y el caos social nacional e internacional, son las consecuencias inevitables en la permisiva “democracia”. La democrática ONU y la insistencia en poner en todo el mundo un nuevo orden democrático anuncian males aún más terribles.
En este pavoroso escenario del mundo, se alzan como bandera de esperanza y -única salvación la fiesta de Cristo Rey y la doctrina católica de la Realeza social de Jesucristo: la encíclica “Quas Primas”, que proclama la realeza de Cristo, es también profética. Los estados, las autoridades públicas, deben obediencia a Cristo. Él ha de reinar en un mundo pacificado por su amor misericordioso.
¿Cuándo llegará el día en el que todos los pueblos acepten la realeza de Cristo en la vida humana? No tardará. Los Mártires del grito de Cristo Rey lo anunciaron. Las persecuciones recientes lo corroboran. La Iglesia lo certifica con su doctrina. El Papa actual lo proclama y lo demuestra en todos sus viajes. El vicario de Cristo en todos los continentes ha “visualizado”, ante millones de hombres, que él representa al verdadero Rey que viene detrás de su persona. “Abrid las puertas al Redentor”, es un grito de salvación para el mundo y de certeza de su próximo reinado.
Oremos, esperemos, vivamos en nuestro interior el servicio por amor a nuestro Rey. Después de reinar en nosotros, reinará en todas las gentes.
