Las cofradías, las hermandades, las asociaciones, las sociedades de festejos (como la del Carbayu) que veneran a la Santísima Virgen María en sus distintas advocaciones serán toleradas por este mundo mientras se les consideren como meras manifestaciones folklóricas de devoción popular. Mientras se limiten a organizar fiestas y romerías, no hay problema. Ahora bien: prueben ustedes a ser verdaderos hijos de María y verán lo que pasa.
Ser hijos fieles de María implica vivir como verdaderos hijos de Dios y de la Iglesia; implica cumplir los Mandamientos de la Ley de Dios. Prueben ustedes.
Prueben a decir públicamente que el matrimonio es un sacramento indisoluble. Que la Sagrada Familia es el modelo de la familia cristiana. Prueben a decir que el divorcio es pecado; que los casados por la Iglesia y que se vuelven a casar por lo civil viven en adulterio y que están en pecado mortal. Prueben a decir que si no se convierten, los adúlteros se van a condenar al infierno. Prueben. Prueben a decir que los casados por la Iglesia que se han vuelto a casar por lo civil o que viven con otra señora o con otro señor no pueden comulgar porque viven en pecado mortal. Prueben, prueben.
Prueben ustedes a decir que el aborto, por muy legal que sea, es un pecado mortal y un crimen abominable a los ojos de Dios. Prueben a decir públicamente que quienes abortan o colaboran con el aborto (médicos, enfermeras, etc.) van a condenarse al infierno si no se arrepienten y se convierten. Hagan la prueba.
Prueben a decir que las relaciones sexuales fuera del matrimonio – sean heterosexuales u homosexuales – van contra el sexto mandamiento de la Ley de Dios y que son pecado mortal. Hagan la prueba: atrévanse. Ya verán… Prueben a defender públicamente que una cosa es el amor que predica Cristo y otra cosa es la fornicación y el adulterio; y que la lujuria es un pecado mortal.
Prueben a decir que la familia es la unión de un hombre y una mujer y que las uniones homosexuales son pecado mortal. A ver si se atreven. Prueben a decir que el cuarto mandamiento dice que hay que honrar al padre y a la madre y no a dos padres o a dos madres. Ánimo. Adelante.
Prueben a proclamar que hay que amar a Dios sobre todas las cosas. Verán qué carcajadas.
Prueben a ver qué pasa si le dicen a su vecina que mentir es pecado mortal; que despellejar al prójimo es pecado mortal; que robar es pecado y que la corrupción te condena al infierno.
Ser hijo de María, ser hijo de Dios, implica ser fiel a la Iglesia y cumplir los Mandamientos, con la ayuda de la gracia. Y vivir coherentemente con lo que decimos creer. No hay vuelta de hoja. (Inicio – Personajes)