palabra de diosMaría

Que el mismo Dios de la paz os santifique totalmente, y que todo vuestro espíritu, alma y cuerpo, se mantenga sin reproche hasta la venida de nuestro Señor Jesucristo. El que os llama es fiel, y él lo realizará. (1 Tesalonicenses 5, 23-24)

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Lavaos, purificaos, apartad de mi vista | vuestras malas acciones. | Dejad de hacer el mal, aprended a hacer el bien. | Buscad la justicia, | socorred al oprimido, | proteged el derecho del huérfano, | defended a la viuda. Venid entonces, y discutiremos | —dice el Señor—. | Aunque vuestros pecados sean como escarlata, | quedarán blancos como nieve; | aunque sean rojos como la púrpura, | quedarán como lana. (Isaías 1, 16-18)

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Andemos como en pleno día, con dignidad. Nada de comilonas y borracheras, nada de lujuria y desenfreno, nada de riñas y envidias. Revestíos más bien del Señor Jesucristo, y no deis pábulo a la carne siguiendo sus deseos. (Romanos 13, 13-14)

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En cuanto a vosotros, que el Señor os colme y os haga rebosar de amor mutuo y de amor a todos, lo mismo que nosotros os amamos a vosotros; y que afiance así vuestros corazones, de modo que os presentéis ante Dios, nuestro Padre, santos e irreprochables en la venida de nuestro Señor Jesús con todos sus santos. (1 Tesalonicenses 3, 12-13)

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Caminarán pueblos numerosos y dirán: | “Venid, subamos al monte del Señor, | a la casa del Dios de Jacob. | Él nos instruirá en sus caminos | y marcharemos por sus sendas; | porque de Sion saldrá la ley, | la palabra del Señor de Jerusalén”. (Isaías 2, 3)

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Aquel día, el resto de Israel y los supervivientes de la casa de Jacob no volverán a apoyarse en su agresor, sino que se apoyarán con lealtad en el Señor, en el Santo de Israel. Un resto volverá, un resto de Jacob al Dios fuerte. (Isaías 10, 20-21)

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 Por ello así dice Dios, el Señor del universo: “Pueblo mío que habitas en Sion, no temas a Asiria, que te golpea con la vara, y alza su bastón contra ti, al modo de Egipto. Dentro de muy poco mí indignación se habrá completado y mi furor llevará a su destrucción. El Señor del universo agita su látigo contra él, como cuando castigó a Median en la roca del Horeb y alzó su bastón sobre el mar en el camino de Egipto. Aquel día, su carga caerá de tus hombros y su yugo de tu cuello”. (Isaías 10, 224-27)

Cambiaron la Verdad de Dios

Pues no me avergüenzo del Evangelio, que es fuerza de Dios para la salvación de todo el que cree, primero del judío, y también del griego. Porque en él se revela la justicia de Dios de fe en fe, como está escrito: El justo por la fe vivirá. La ira de Dios se revela desde el Cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres, que tienen la verdad prisionera de la injusticia. Porque lo que de Dios puede conocerse les resulta manifiesto, pues Dios mismo se lo manifestó. Pues lo invisible de Dios, su eterno poder y su divinidad, son perceptibles para la inteligencia a partir de la creación del mundo a través de sus obras; de modo que son inexcusables, pues, habiendo conocido a Dios, no lo glorificaron como Dios ni le dieron gracias; todo lo contrario, se ofuscaron en sus razonamientos, de tal modo que su corazón insensato quedó envuelto en tinieblas. Alardeando de sabios, resultaron ser necios y cambiaron la gloria del Dios inmortal por imágenes del hombre mortal, de pájaros, cuadrúpedos y reptiles. Por lo cual Dios los entregó a las apetencias de su corazón, a una impureza tal que degradaron sus propios cuerpos; es decir, cambiaron la verdad de Dios por la mentira, adorando y dando culto a la criatura y no al Creador, el cual es bendito por siempre. Amén. (Romanos 1, 16-25)