Papa Francisco

Que el Señor Resucitado, que no cesa de bendecir al continente europeo, dé esperanza a cuantos atraviesan momentos de dificultad, especialmente a causa de la gran falta de trabajo sobre todo para los jóvenes.

Queridos hermanos y hermanas, este año los cristianos de todas las confesiones celebramos juntos la Pascua. Resuena así a una sola voz en toda la tierra el anuncio más hermoso: “Era verdad, ha resucitado el Señor”. Él, que ha vencido las tinieblas del pecado y de la muerte, dé paz a nuestros días. Feliz Pascua.

Cardenal Antonio Cañizares

Este panorama, no de modo exclusivo, pero tiene mucho que ver con la educación. Como ya dije hace algún tiempo, basta visitar las aulas y los colegios e institutos, hablar con maestros y profesores, tener conversaciones con los padres, o relacionarse amistosamente con los adolescentes y jóvenes, para percatarse de la gravedad de la situación. Los jóvenes, de una manera u otra, aunque no estén muy seguros, buscan que haya un sentido para la vida o que la vida tenga sentido. La escuela, el sistema educativo no les ofrece respuesta a esta búsqueda, que más bien ignora u oculta detrás de un predominio en la enseñanza de la razón instrumental. Por supuesto que ni la “movida ni el botellón” les ofrece solución a lo que buscan.

Cardenal Orani Joao Tempesta

“Cuando la sociedad vive el estado de ánimo de caminar a la Pascua, la certeza de la vida que vence a la muerte, es imperativo volver a salir en defensa de la vida de aquellos que no tienen voz”, indicó el prelado.

“Vivimos en tiempos en los que hay una necesidad urgente de oración y unidad del pueblo cristiano a favor de nuestra amada nación, ante tantas amenazas a la dignidad humana y la paz. Y de todas estas amenazas a la dignidad, ¿cuál podría ser mayor que la que sentencia a muerte a los ciudadanos inocentes que sólo buscan vivir?”, cuestionó el purpurado, quien recomendó trabajar para “construir un clima de respeto a la vida y no para fomentar la violencia para matar a personas inocentes”.

Arzobispo Francisco Pérez González

Aún recuerdo la experiencia que me narraba un muchacho después de haber realizado tal juego. Estaba aterrorizado y con reacciones de miedo-temo. No descansaba y perdía el sentido de lo más bello de la existencia. Los espíritus que él oía se convertían en sátrapas de su vida. Toda una patraña producto del espiritismo. Tuve que calmarle y hacerle entender que Dios es Amor Y que quiere lo mejor para sus hijos, que Dios no es vengador ni menos dominante. Que somos dichosos si ponemos la confianza en el Señor (Sal 1, 1). Le invité a que no siguiera con la evocación de espíritus puesto que le llevaban por caminos de perdición espiritual. Le propuse pertenecer a un grupo de fe cristiana y en consonancia con la vida comprometida con sus estudios. Recuperó su auténtica libertad.

Obispo José Ignacio Munilla

Pero más aún, si ese “hombre viejo” que anida en cada uno de nosotros no es regenerado, el problema no será solo que estemos condenados a la impotencia para transformar el mundo; sino que la misma estructura política terminará por anular al hombre, a la familia, y a la misma sociedad. Recuerdo un luminoso texto de una de las encíclicas de doctrina social escritas por San Juan Pablo II: “Cuando los hombres se creen en posesión del secreto de una organización social perfecta que hace imposible el mal, piensan también que pueden usar todos los medios, incluso la violencia o la mentira, para realizarla . La política se convierte entonces en una “religión secular”, que cree ilusoriamente que puede construir el paraíso en este mundo»”. (Centesimus Annus nº 25).

Obispo Juan Antonio Reig Pla

El hombre, varón – mujer, no logra su propio bien ni alcanza su perfección sin las virtudes. Entiendo por virtud la capacidad adquirida, en colaboración con la gracia de Dios, de obrar el bien de manera pronta y permanente. En el ámbito del amor la virtud que capacita para la donación de sí mismo es la castidad. Sin la castidad, que integra en la persona las emociones y los instintos, es imposible alcanzar la libertad para el amor. Hoy, cuando más se habla de libertad sexual, se está llegando a cotas elevadísimas de esclavos de la pornografía, de las emociones y de los estímulos que propician los medios de comunicación. Por eso es tan importante el arte de educar para el amor que haga recuperar el noviazgo como un itinerario de maduración en la propia identidad y en la comunión amorosa que en el matrimonio se abrirá al don de la paternidad y maternidad.

 

Obispo Luis Argüello

Después de siglos de iluminismo de la Ilustración, y del triunfo de las ideologías, la situación en la que nos encontramos pide volver a mirar lo real. Y aceptar que lo real nos ofrece unos datos desde los cuales poder construir. Uno de los datos fundantes que se nos ofrecen es el dato de nuestra corporalidad. No como algo que tenemos, sino como algo que somos. En el propio cuerpo se da una reconciliación entre el tiempo moderno que ha puesto en pie el sujeto, la conciencia, las ideas… y el propio dato corporal que es una referencia de realidad y de naturaleza para que las ideas, sentimientos y emociones del sujeto, al emanciparse, no se despisten.

Obispo Javier del Rio

Por eso este año de la familia quisiéramos que cada uno de nosotros fortalezca su propia familia, y tendremos una serie de iniciativas también para impedir que esa Ideología de Género contamine a nuestros niños, contamine a nuestros jóvenes y los lleve por el camino de la destrucción. En este sentido tenemos que destacar también la última frase de la consagración que ha hecho la Doctora Yamila, donde se compromete desde el Gobierno Regional ante Dios a trabajar en la defensa y promoción de la vida y la familia, que son el principal patrimonio de Arequipa. Nuestro principal patrimonio no son las minas. Son los niños, son la familia, son nuestras familias. Por eso, como buenos católicos, hemos de promoverlas, defenderlas y custodiarlas.