(Asociación de Sacerdotes y Religiosos de San Antonio María Claret)

Confesión pública sacerdotal.jpgNo podemos por menos que sentirnos confundidos por nuestros pecados, pecados sacerdotales, no solo individuales sino colectivos. Ante Dios Nuestro Señor y ante el pueblo fiel, pedimos públicamente perdón por nuestras faltas de oración nuestros malos ejemplos, nuestros silencios en descubrir el pecado y sus consecuencias por tantas apostasías que hacen vacilar y quizás hundir la fe de los sencillos, por los consejos desacertados que se dan a nuestra juventud, por las actitudes públicas indignas de nuestro carácter sacerdotal: por la poca calidad y unión entre los mismos sacerdotes, por las desobediencias a la Jerarquía: por nuestros lujos provocativos y faltas de pobreza: por nuestros orgullos, envidias y perezas, por los gravísimos daños que causan la desorientación doctrinal y las ambigüedades y cobardías en la exposición y defensa de la verdad dogmática, moral y disciplinar de la Iglesia en quienes tienen el deber sagrado de mantenerla aún a costa del martirio. Por todo esto nosotros, humillados y confusos, pedimos a Dios nos dé a todos los sacerdotes contricción y propósito de enmienda.