Isabel

Sagrados Corazones

Sagrados Corazones Jesús y María.gifCon Fátima se difunde la devoción al Inmaculado Corazón de María. Que estrictamente tampoco es nueva y se presenta ligada a la devoción al Sagrado Corazón de Jesús. San Juan Eudes, por ejemplo, conocido -según la expresión de San Pío X- como “el apóstol de la devoción a los Sagrados Corazones”, es autor de un libro titulado El admirable corazón de la Madre de Dios. En el mensaje Fátima, por su parte, no faltan tampoco las alusiones al Sagrado Corazón, tanto en las tres apariciones del Ángel de Portugal, en 1916, como en las posteriores de la Santísima Virgen a lo largo de 1917. (Miguel Ayuso – Verbo)

Futurismo totalitario

La sabiduría de los Heilslehren, influida, no siempre sin saberlo, por la intensa propaganda leninista, ha conseguido difundir como un dogma entre los gobernados la mentalidad del futurismo totalitario del cambio por el cambio, el objeto de la política del Estado Social y Democrático de Derecho, configurado expresamente en Alemania en Estado de Partidos (Parteistaat) e imitado de derecho o de hecho en todas partes. (Dalmacio Negro – VERBO)

Fiel a la religión

La dimisión de Bonald de su cargo de presidente de la Asamblea departamental de Aveyron el 31 de enero de 1791 por negarse a aplicar la Constitución civil del clero, no es una muestra de un concepto funcional de la religión ni de una concepción utilitarista de ella. Bonald dimite porque quiere ser fiel a la religión que profesa. (Estanislao Cantero – VERBO)

Una sola religión

Roma penetra y conquista la Península Ibérica entre 218 y 19 a. de C. Hispania es la cuna del poeta Marcial, del retórico Quintiliano, del agrónomo Columela, del geógrafo Pomponio Mela, de Séneca o del emperador Trajano. Por supuesto no hay en esta época “conciencia nacional”, pero Roma crea un sentimiento de pertenencia a una comunidad. Los visigodos (unos 200.000 hombres) penetran a su vez en Hispania a partir del año 410. Aliados de Roma, atacan a los vándalos, los suevos y los alanos y se convierten en dueños únicos a partir del año 476. Durante cerca de 250 años, mantienen la unidad de Hispania. El derecho se unifica, hay una sola corona, una sola religión (concilio de Toledo de 589) y un solo derecho. En su Historia de regibus Gothorum, Vandalorum et Suevorum (619), San Isidoro de Sevilla se refiere a la Laus Spaniae y llama rey de “totius Spaniae”, al rey visigodo Swinthila (621-631). (Traducción hecha por Maite Vaquero Oroquieta – RAZÓN ESPAÑOLA)

Verdadero pueblo

El cristiano debe colaborar, en lo que cabe a su proyección, para que “toda la actividad política y económica del Estado esté ordenada a la realización permanente del bien común, es decir, del conjunto de condiciones exteriores necesarias a los ciudadanos para el desarrollo de sus cualidades, en los planos religioso, intelectual, moral y material” (Pío XII, Mensaje de 5 de enero de 1942). Y, simultáneamente, mantener bien alta esta convicción: “El Estado no contiene en sí ni reúne mecánicamente en determinado territorio una amorfa aglomeración de individuos; es él, y debe ser en realidad, la unidad orgánica y organizadora de un verdadero pueblo” (Pío XII, Radiomensaje de Navidad de 1948). (Mn. José Ricart Torrens – CATECISMO SOCIAL)

La mujer

Edith Stein

Quien emprende la educación del alma de la mujer, debe ante todo tener claridad sobre el material que tiene en la mano, es decir la predisposición de las personas que va a formar: principalmente la naturaleza del alma, la especial naturaleza del alma femenina y la peculiaridad de su discípula. Luego deberá buscar su explicación, qué influencias fuera de la suya propia han actuado y siguen actuando en esta alma (el medio ambiente de la casa y parecidos), si van en la misma dirección a dónde quiere llegar.

15  Dios no se cansa de castigar

A través de estas pequeñas penas temporales Dios nos quiere dar a conocer la inmensidad de las penas eternas merecidas. ¿Con qué fin? Para que el castigo sirva de enmienda. El objetivo de este libro se halla en su conclusión: raer el pecado. Dios no se cansa de castigar al hombre. Unos reaccionan con ira; otros quejándose; algunos desesperan; otros lo asumen con fatalidad; pero el cristiano debe ver en el castigo la mano bondadosa de Dios Padre que le corrige para que cambie de vida. (Jaime Solá Grané)