Isabel

Reparación

Corazón de Jesús - En Vos confío.jpgEn las dos devociones aparecen la necesidad de reparación, el requerimiento de una consagración y la promesa de la victoria. Lo hemos visto, y podríamos traer al efecto más textos, de ellos, y aun de sus sucesores, si bien en éstos no tan netos, en León XIII, Pío XI y Pío XII. Hasta en pequeños detalles como las prácticas pedidas (la comunión reparadora de los nueve primeros viernes y las de los cinco primeros sábados) o en la solicitud de consagración (a Luis XIV la de Francia, al Papa la de Rusia…). (Miguel Ayuso – Verbo)

La mujer

Edith Stein

Qué fin desea un formador de personas (para la formación de otros o también para la suya propia) depende de su visión del mundo (Weltanschauung). Según nuestra opinión se debe distinguir de nuevo entre el objetivo general de la persona como tal, el objetivo específico de la mujer y el individual de cada persona. No se debe poner el objetivo arbitrariamente sino el determinado por Dios. La explicación sobre la determinación de la persona y sobre la determinación de la mujer nos la da la Sagrada Escritura y su interpretación en la doctrina de fe y la tradición de nuestra Iglesia.

La teoría del cambio social

La teoría del cambio social es un Ersatz más aceptable de la doctrina marxista-leninista de la revolución. Hizo furor en las Universidades y los media desde los años sesenta y se concibió la idea de convertir la historiografía en una ciencia social tributaria de la filosofía marxista de la historia, en realidad una ateiología, para estar en “el lado correcto de la historia”, como diría Obama, premio Nobel de la Paz por el mero hecho de ser negro, antes de demostrar merecerlo por sus obras. (Dalmacio Negro – VERBO)

La comunidad política

La palabra democracia no se encuentra citada ni una sola vez en ningún documento del Concilio. Es significativo, ¿verdad? Y nos dice el Vaticano II: “La comunidad política nace, pues, para buscar el bien común, en el que encuentra su justificación plena y su sentido y del que deriva su legitimidad primigenia y propia. El bien común abarca el conjunto de aquellas condiciones de vida social con las cuales los hombres, las familias y las asociaciones pueden lograr con mayor plenitud y facilidad su propia perfección… Es, pues, evidente que la comunidad política y la autoridad pública se fundan en la naturaleza humana, y, por lo mismo, pertenecen al orden previsto por Dios, aun cuando la determinación del régimen político y la designación de los gobernantes se dejen a la libre designación de los ciudadanos. (Mn. José Ricart Torrens – CATECISMO SOCIAL)

Frutos sociales benéficos

Sostener que la religión católica produce frutos sociales benéficos para la sociedad hasta el punto de hacerla imprescindible para el buen orden social, es doctrina católica y fue, amplia y constantemente, enseñada por León XIII en sus encíclicas, desde la primera a la última. (Estanislao Cantero – VERBO)

16  Iras de Dios

“Hay en Dios ira grande e ira pequeña: la pequeña es cuando castiga en lo temporal, con adversidades de pérdida de hacienda, honra, salud, y otras cosas semejantes que tocan solamente al cuerpo; pero la ira grande es cuando llega el castigo a lo interior del alma… Cuando Dios desampara a uno y le deja caer en pecados mortales, en pena y castigo de otros pecados, ésa es la ira grande de Dios; ésas son heridas del furor divino; heridas no de padre, sino de justo y riguroso juez, de los cuales se puede entender aquello de Jeremías (30, 14): “Con heridas de enemigo te herí, con castigo cruel”. (P. Alonso Rodríguez). (Jaime Solá Grané)

Contra el invasor

El 30 de abril de 711, Tariq, un jefe de guerra bereber, desembarca en la Península a la cabeza de 7.000 hombres. Su superior, Musa, se reúne con él más tarde con 18.000 hombres. En menos de tres años, el sur del reino visigodo, la parte más próspera y la mejor organizada, cae bajo control de los musulmanes. La presencia árabe-bereber en Hispania no pasa inicialmente de los 50.000 hombres mientras que la población hispano-romana y visigoda se acerca a los cuatro millones de almas. La desproporción es enorme, pero, gracias a la complicidad que crean, los musulmanes se apropian del país sin encontrar grandes dificultades. La primera resistencia seria se manifiesta en 722, en el refugio cristiano de las montañas asturianas. (Traducción hecha por Maite Vaquero Oroquieta – RAZÓN ESPAÑOLA)