Papa Francisco

La Iglesia es misionera por naturaleza; si no lo fuera, no sería la Iglesia de Cristo, sino que sería sólo una asociación entre muchas otras, que terminaría rápidamente agotando su propósito y desapareciendo. Por ello, se nos invita a hacernos algunas preguntas que tocan nuestra identidad cristiana y nuestras responsabilidades como creyentes, en un mundo confundido por tantas ilusiones, herido por grandes frustraciones y desgarrado por numerosas guerras fratricidas, que afectan de forma injusta sobre todo a los inocentes. ¿Cuál es el fundamento de la misión? ¿Cuál es el corazón de la misión? ¿Cuáles son las actitudes vitales de la misión?

Cardenal Carlo Caffarra

Cardenal Carlo Caffarra - conferenciaEn resumen, esto es lo que está ocurriendo en el corazón del hombre: Jesús, la Revelación del Padre, ejerce una fuerte atracción hacia sí mismo. Satanás trabaja en contra de esto, para neutralizar la fuerza atractiva del Crucificado-Resucitado. La fuerza de la verdad que nos hace libres actúa sobre el corazón del hombre. Es la fuerza satánica de la mentira la que nos hace esclavos.

Cardenal Robert Sarah

Por consiguiente, la liturgia debe reformarse siempre para ser más fiel a su esencia mística. Pero la mayor parte del tiempo esta “reforma”, que ha sustituido a la verdadera “restauración” deseada por el Concilio Vaticano II, se ha realizado con un espíritu superficial y basándose en un único criterio: suprimir a toda costa una herencia que es percibida como totalmente negativa y superada, con el fin de abrir un abismo entre el antes y el después del Concilio.

Cardenal Antonio Cañizares

Todo en Jesucristo es salvífica. Desde la encarnación, la redención de la humanidad, en efecto, está ya en acto con la sola venida al mundo de la Palabra eterna, que se hace carne y habita entre nosotros (Cfr. Jn 1,14), y se continúa en esa presencia suya que cobra especial intensidad en los numerosos milagros, signos y primeros beneficios de una presencia salvadora, y en sus mismas palabras que son escuchadas y acogidas como “palabras de vida eterna” (Cfr. Jn 6, 68), como la luz que disipa la oscuridad o como manifestación de la verdad que nos hace libres.

Arzobispo Fulton J. Sheen

El entonces obispo de Rochester recuerda que, según Rollo May (quien había publicado en 1969 su célebre Amor y voluntad, donde abordaba la cuestión), hay tres formas en las que, desde el punto de vista de la psique humana, actúa lo diabólico: “Primera, el gusto por la desnudez; segunda, la violencia, la agresividad; tercera, disocia la personalidad, anula la paz interior, desarticula la mente”.

Monseñor Charles Pope

Monseñor Pope recuerda que el siglo XX fue el más sangriento de la historia, con sus guerras mundiales y regionales y sus genocidios: “Con cada muerte, Satanás hace su “baile de Snoopy”. A Satanás le encanta la violencia. Le encanta prender fuegos y luego ver cómo nos culpamos unos a otros mientras todos ardemos”.

10  Pascendi Dominici Gregis

De donde infieren dos cosas: que Dios no puede ser objeto directo de la ciencia; y, por lo que a la historia pertenece, que Dios de ningún modo puede ser sujeto de la historia. Comencemos:

Después de esto, ¿qué será de la teología natural, de los motivos de credibilidad, de la revelación externa? No es difícil comprenderlo. Suprimen pura y simplemente todo esto para reservarlo al intelectualismo, sistema que, según ellos, excita compasiva sonrisa y está sepultado hace largo tiempo. Nada les detiene, ni aun las condenaciones de la Iglesia contra errores tan monstruosos.