(Asociación de Sacerdotes y Religiosos de San Antonio María Claret)

Corazon Imaculado de María - Consagración.jpgQueremos vibrar con los ideales y sentimientos de San Antonio María Claret y de los sacerdotes santos que nos han precedido y por ello, en el dilema de nuestra divina dignidad sacramental y nuestra pavorosa miseria personal, sólo nos queda dirigirnos y consagrarnos al Corazón Inmaculado de María. Ella, la Madre de los sacerdotes, nos puede y quiere dar las gracias necesarias para que nuestro sacerdocio responda totalmente a lo que Jesucristo espera de nosotros. Con Ella confiamos ser sacerdotes santos, celebrar dignamente la Santa Misa, predicar el Evangelio entero, hacer el bien sobrenatural y temporal que el mundo de hoy necesita. Y esperamos también en la intercesión de tantísimos sacerdotes mártires. Nuestro sacerdocio, que no puede apoyarse en sabidurías humanas ni en medios naturales, nos exige vida divina y ésta pasa por María. Por esto nos comprometemos a ser sacerdotes de María, apóstoles de sus glorias para llegar a ser en la hora actual lo que sería, de vivir en estas circunstancias graves de la Iglesia, un San Antonio María Claret de nuestros días.

Aprobado en la ciudad de Vich el día 12 de mayo de 1969, festividad y centenario el beato Juan de Ávila.