Montserrat

Creador de la moral

El Estado laico será aquel que, sin asumir él una posición en materias morales ni estar sometido a ninguna autoridad más allá de su misma voluntad (en lenguaje ideológico, voluntad general; en lenguaje realista, voluntad de quienes tienen el poder), garantiza esas libertades a los individuos. La pregunta es: ¿de dónde brota la ley? La ley, como pura manifestación de esa voluntad soberana general no es más que la imposición de la moral del poderoso a la sociedad toda. El Estado se transforma así en el creador de la moral. (José Luis Widow – Verbo)

Pasión de Cristo

María y Jesucristo.jpgCuando regresamos a casa, entré un momento en la capilla; de repente escuché en el alma una voz: Una hora de meditación de Mi dolorosa Pasión tiene mayor mérito que un año entero de flagelaciones a sangre; la meditación de Mis dolorosas llagas es de gran provecho para ti y a Mí Me da una gran alegría. Me extraña que no hayas renunciado todavía completamente a tu propia voluntad, pero Me alegro enormemente de que este cambio se produzca durante los ejercicios espirituales. (Santa María Faustina Kowalska – Diario – La Divina Misericordia en mi alma)

Un forma de tiranía

Al perder capacidad creadora, el hombre y los pueblos quedan desposeídos de poder crítico. Esta falta de discernimiento los deja en manos de los afanosos de poder. Amenguar la capacidad crítica de los hombres mediante el recurso de someterlos a diversas formas de vértigo, bajo pretexto de liberación, constituye una forma de tiránica violencia. (Alfonso López Quintás – Manipulación del hombre en la defensa del divorcio)

Identidad nacional

Como ya hemos señalado, el historiador norteamericano coloca a España, con todas sus diversidades y diferencias, en el contexto de la Europa del sur y mediterránea, rechazando los contenidos de la denominada Leyenda Negra, los estereotipos “orientalistas” o los mitos de la “España romántica”, en gran medida vigentes hasta los años sesenta del pasado siglo. En su opinión, la trayectoria histórica de España y su identidad nacional vienen marcadas por la Reconquista, por su lucha contra el islam, a lo largo de la Edad Media. (Pedro Carlos González Cuevas Razón Española)

Racionalismo – liberalismo

Pasa revista al mundo. Mira qué significa el partido liberal en Bélgica, en Francia, en Alemania, en Inglaterra, en Holanda, en Austria, en Italia, en las repúblicas hispanoamericanas y en las nueve décimas partes de la prensa española, Pregunta a todos qué significa en el idioma común, criterio liberal, corriente liberal, atmósfera liberal, etc., y mira si de los hombres que se dedican a estudios políticos y sociales en Europa y América los noventa y nueve por ciento no entienden por Liberalismo el puro y crudo racionalismo aplicado a la ciencia social. (Sardá y Salvany – El liberalismo es pecado)

Unión Iglesia Estado

 La unión de la Iglesia y el Estado, comparada con el alma y el cuerpo, que usaron ya algunos Santos Padres, ha sido muy explicada por los sabios escolásticos, observando que la Iglesia es forma sobrenatural por su origen, naturaleza y fin, que comunica al Estado, ya sea considerado como sociedad, o como poder soberano, una vida superior, determinándole y dándole el ser cristiano; porque tomar al pie de la letra la comparación sería negar a la Iglesia al convertirla en forma exclusivamente natural, y aniquilar al Estado al hacerle parte de un compuesto sustancial de las dos sociedades, al que habría que referir, como a un sólo sujeto, acciones de órdenes diferentes, por aquello de que actiones sunt suppositorum. (Juan Vázquez de Mella – El Verbo de la Tradición)

Libertad de pensamiento

Desde que se reclama la libertad de pensamiento frena la fe y al dogma, la opinión deja de ser herética a la luz de la libertad de la razón; el tribunal de la Iglesia es incompetente para juzgar sobre la rectitud o heterodoxia de las creencias, y el Estado no tiene poder que alcance al que piensa y opina distinto. Como afirmará Locke en la Carta sobre la tolerancia, “la libertad de conciencia es un derecho natural de cada hombre, que pertenece por igual a los que disienten y a ellos mismos; y que a nadie debiera obligársele en materia de religión ni por la ley ni por la fuerza”. (Juan Fernando Segovia – Verbo)