Isabel

Separación fe y razón

Una consecuencia de la separación protestante entre la fe y la razón, entre el hombre interior y el exterior, que deja libre el campo al cientificismo. Así, Sheldon S. Wolin observa la progresión en Estados Unidos de lo que llama el totalitarismo “invertido”. Es decir, en lugar de las ideas prevalece la ideología, la perversión futurista del pensamiento político, que remonta, según Julien Freund, a la visión artificialista de Thomas Hobbes, el primero de los ideólogos como pensaba Comte, aunque François Picavet no le prestó atención al hacer su nómina. (Dalmacio Negro – VERBO)

17  La ira pequeña de Dios

Arca de NoeLa ira pequeña es generalmente la ira temporal, no la eterna. En el Antiguo Testamento tenemos constantes ejemplos de este tipo de castigos de Dios que, mirando a su honra, debe castigar a su criatura que se ha atrevido a ofenderle. Así cuando Adán ha consumado su pecado se le abren los ojos al mal. Había pecado no por debilidad o ignorancia, no por error de perspectiva -como dijo un filósofo- , no por una simple desobediencia, sino por soberbia, incredulidad, y alzamiento frente a Dios; pecado, pues, análogo al de los ángeles rebeldes: todos pretendían igualarse a Dios. El castigo es que se le abren los ojos para que Adán entienda el bien que ha perdido y el abismo del mal al que se ha precipitado. El castigo se concreta: “Maldita sea la tierra por tu causa; con grandes fatigas sacarás de ella el alimento. (Jaime Solá Grané)

Tranquilidad de la sociedad

Así, como muestra: “La conservación y respeto de la Iglesia son condiciones indispensables de la prosperidad pública” (Jnscrutabili Dei, 21 de abril de 1878). La Iglesia “enseña las doctrinas y los preceptos que garantizan la salvación y la tranquilidad de la sociedad” (Quod apostolici muneris, 28 de diciembre de 1878). “La severidad de las leyes resultará infructuosa mientras los hombres no actúen movidos por el estímulo del deber y por la saludable influencia del temor de Dios. Esto puede conseguirlo como nadie la religión” (Diuturnum illud, 29 de junio de 1881). (Estanislao Cantero – VERBO)

El orden moral

el ejercicio de la autoridad política, así en la comunidad en cuanto tal como en el de las instituciones representativas, debe realizarse siempre dentro de los límites del orden moral, para procurar el bien común -concebido dinámicamente- según el orden jurídico legítimamente estatuido o por establecer. Es entonces cuando los ciudadanos están obligados en conciencia a obedecer. De todo lo cual se deducen la responsabilidad, la dignidad y la importancia de los gobernantes. («Gaudium et Spes», 74). Lo que viene a confirmar que la autoridad viene de Dios y que la designación del poder puede realizarse por la participación popular, aunque no con el sufragio universal inorgánico ni la democracia rousseauniana que, por definición, no reconocen el orden moral ni logran el bien común. (Mn. José Ricart Torrens – CATECISMO SOCIAL)

La cristiandad ibérica

Exceptuando las elites colaboradoras, la población hispano-romana e hispano-visigoda, ya sea convertida (los muladíes) o mozárabe (los cristianos, cuyas comunidades son dirigidas por jefes designados por el ocupante), no tarda en detestar al invasor. Los emires, luego los califas de Córdoba, deben hacer frente a constantes conflictos territoriales, sociales, étnicos y religiosos. Cuando pueden imponer su poder, envían importantes ejércitos contra los cristianos refugiados en las zonas montañosas del norte. (Traducción hecha por Maite Vaquero Oroquieta – RAZÓN ESPAÑOLA)

La mujer

Edith Stein

Tanto el destino natural como el sobrenatural son comunes para el hombre y para la mujer. Pero hay dentro del destino común una diferencia de tareas acomodada a la naturaleza diversa de los sexos. La primera vocación del hombre es el dominio de la tierra, la mujer está allí a su lado como ayuda. La primera vocación de la mujer es la procreación y educación de la prole y se le da al hombre para esto como protector. A esto corresponde que el mismo don se les da a ambos pero en diferente medida y relación.

Intrépidos

Pongamos bajo el patronazgo de los Sagrados Corazones nuestra lucha, según la consigna de Pío XII: “Que cuantos se glorían del nombre de cristianos e, intrépidos, combaten por establecer el Reino de Jesucristo en el mundo, consideren la devoción al Corazón de Jesús como bandera y manantial de unidad, de salvación y de paz” (Miguel Ayuso – Verbo)