No tengo miedo

Mari Carmen - 3.pngMari Carmen era muy sincera: decía siempre la verdad aunque la pudieran reñir o castigar. Ella misma reconocía cuando había hecho algo mal:

-“Mamá, he sido yo. Ha sido así. Ha pasado esto”.

Un día oyó a su madre muy disgustada porque no aparecía el pescado que guardaba para la niña pequeña. Ya iba a echar la culpa a la cocinera, cuando Mari Carmen se adelantó corriendo a decirle:

-“Mamá, no la riñas, que he sido yo. Lo he echado a los gatitos. Y añadió: ¡También los gatitos son de Dios!

Mari Carmen sabía que, aunque podamos engañar a las personas y también ellas se pueden equivocar, a Dios no le engañamos ni se puede engañar. Él nos conoce mejor que nadie. Nos ve no sólo por fuera, sino también por dentro. Ve lo que pensamos y queremos; ve nuestras intenciones…

Dios nos conoce mejor que nadie.

“Dios me ve en todas partes “.

Estas palabras las escribió Mari Carmen en su cuaderno.

¡Qué alegría pensar que Dios está siempre con nosotros!, aun cuando estemos solos o lejos. Nos cuida y se preocupa de nosotros.

Así pensaba Mari Carmen. Por eso no era nada miedosa. Más tarde, cuando vino la guerra y había peligro, ella decía animando a todos:

-“No os preocupéis; vamos a rezar el rosario a la Virgen para que nos defienda”.