La calle, 13

Moises y el becerro de oro.jpgSe ha escrito muchísimas veces que el independentismo es la adoración de la nación. Una nación que no existe, la adoración de la nada. Satánico. Supongamos que hay un porcentaje de adoradores de la nada. Pequeño. Los expertos dicen que el independentismo, puro y duro, es la adoración del becerro de oro; en muchos casos, la adoración de elefantes y ballenas de oro, entronizados en cajas blindadas, en torno a los Pirineos, de las que algún día saldrán, por imperativo legal. El imperativo está, pero lo de la legalidad, ya veremos.

Tesoros acumulados en euros, dólares y oro, extraídos del trabajo intensivo de los “charnegos” que aman a España y viven hace años en Cataluña. Por cierto, que un charnego, que no sabe hablar catalán, nos ha dicho que el votó sí a la independencia porque: “yo soy del Barça”. Hay que tener pelotas, si no el juego no funciona.

¡Visca Jaume Vives Vives! Hijo del pueblo catalán, de la Cataluña católica. Español por los cuatro costados.