Montserrat

El vigor religioso

Carlismo Galicia.jpgLa persistencia del carlismo fue consecuencia del vigor del sentimiento religioso y del monarquismo “ultra” y de la “solidez de las instituciones tradicionales” en las provincias vascas, Aragón y Cataluña. El carlismo supuso una reactivación de la idea española y “cualquier forma pronunciada de nacionalismo español tendía a confundirse con el carlismo reaccionario y con el clericalismo divorciándose así de las tendencias dominantes en los asuntos públicos” (Pedro Carlos González Cuevas Razón Española)

Negarse

Oh Jesús mío, tengo confianza en que Tu gracia me ayudará a cumplir estos propósitos. A pesar de que los puntos mencionados arriba están incluidos en el voto de la obediencia, deseo ejercitarme en ello de modo más especial, ya que es la esencia de la vida consagrada. Oh Jesús Misericordioso, Te ruego ardientemente, ilumina mi intelecto para que pueda conocerte mejor a Ti que eres el Ser Infinito y para que pueda conocerme mejor a mí, que no soy más que la nada. (Santa María Faustina Kowalska – Diario – La Divina Misericordia en mi alma)

Bien propio

Hay entonces que conocer el fin de la vida humana para conocer el fin de la comunidad política. El fin de la vida humana en cuanto tal es el fin moral. Es en el ámbito moral donde el hombre vive bien o mal como hombre. Alguien puede ser un deportista muy dotado o un pintor de excelencia, pero eso no los hace ipso facto buenos hombres. Para serlo deben ser buenos moralmente. Es en este orden moral, entonces, en el que se juega la buena o mala vida formalmente humana. Por supuesto, el hombre vive para lograr una buena vida y para ello se asocia con otros. Por eso, el fin de la vida moral es el fin de la vida política. De allí que “el orden político, por tanto, teniendo por fin la “vida buena” de los ciudadanos, esto es, la “vida virtuosa”, como enseñaba Aristóteles, no puede ignorar quién es el hombre, es decir, su esencia y su fin”. (José Luis Widow – Verbo)

Estrategia precipitación

A este respeto se opone el carácter expeditivo, violento, ambicioso, de los procedimientos que no intentan sino modelar la opinión pública conforme a determinados criterios, orientaciones e intereses. Causa desazón observar que temas tan relevantes como el del divorcio son tratados frecuentemente con estratégica precipitación, para orientarlo -al amparo del clima de confusión creado- en la dirección marcada por determinados fines políticos. (Alfonso López Quintás – Manipulación del hombre en la defensa del divorcio)

Viejos católicos

Óyeme una comparación. Sabes que ha nacido casi en nuestros días una secta que se llama de los viejos católicos. Ha tenido la humorada de llamarse así, y paz con todos. Haz cuenta, pues, que yo, que por la gracia de Dios, aunque pecador soy católico, y por añadidura soy de los más viejos porque mi Catolicismo data del Calvario y del Cenáculo de Jerusalén, que son fechas muy viejas, haz cuenta, digo, que fundo un periódico más o menos ambiguo y le llamo con todas las letras Diario viejo católico. ¿Diré mentira? No, porque lo soy en el buen sentido de la palabra. Pero ¿a qué, me dirás tú, adoptar un título mal sonante, que es divisa de un cisma, y que dará lugar a que crean los incautos que soy cismático, y a que tengan un alegrón los viejos católicos de Alemania, creyendo que acá les ha nacido un nuevo cofrade? ¿A qué, me dirás, escandalizar a los sencillos? -Pero yo lo digo en buen sentido-. Es verdad, pero ¿no sería mejor no dar lugar a que se crea que lo dices en sentido malo? (Sardá y Salvany – El liberalismo es pecado)

Conciencia libre

Lutero no sólo afirma la santidad inviolable de la conciencia, recinto íntimo en el que se manifiesta la fe que es presencia de la gracia que justifica; afirma también que la conciencia es libre de toda autoridad: de la civil y de la religiosa. Él mismo es ejemplo de cómo la conciencia libre construye un orden de las cosas humanas y divinas, conforme a las premisas y supuestos que ella pone como cimientos de la edificación. Su doctrina política -la de los dos reinos- y su teología -que odia la naturaleza y no la redime- son ejemplos bastantes. (Juan Fernando Segovia – Verbo)

Dios creador

Allí proclamamos la fe de Cristo, y la proclamaremos, no simplemente como la del carbonero, sino como la fe, consuelo de los filósofos y apologistas. Sí, la proclamaremos allí para decir que el más trascendental problema, el que nos abarca a todos, el que se refiere a la realidad entera y a la existencia de lo infinito y de lo finito y de sus relaciones, no ha tenido más soluciones que la confusión panteísta o positivista, que supone que no hay más que un sólo todo homogéneo, y la separación de un deísmo, en el cual Dios queda reducido simplemente a un arquitecto, pero no creador de una materia coeterna. (Juan Vázquez de Mella – El Verbo de la Tradición)