Papa Francisco

El Gran Miguel es el que combate al diablo, al gran dragón, la serpiente antigua, que nos molesta en nuestra vida, y seduce a toda la tierra habitada como sedujo a nuestra madre Eva con argumentos convincentes. Pero luego, cuando caemos, nos acusa ante Dios: ¡Come del fruto! Te sentirá bien, te hará conocer tantas cosas… Y comienza, como la serpiente, a seducir, a seducirnos… Y luego, cuando hemos caído nos acusa delante de Dios: ¡Es un pecador, es mío! Este es mío: eso es lo que dice el diablo. Nos vence por la seducción y luego nos acusa ante Dios: Es mío. A este me lo llevo conmigo. Y Miguel le hace la guerra. El Señor le pidió que le combatiera. Para nosotros, que estamos en camino en esta vida hacia el Cielo, Miguel nos ayuda a combatirlo, a no dejarnos seducir.

Cardenal Robert Sarah

Benedicto XVI y el Concilio Vaticano IIComo ha subrayado a menudo Benedicto XVI, en la raíz de la liturgia se encuentra la adoración y, por consiguiente, Dios. Desde entonces, es necesario reconocer que la grave y profunda crisis que afecta a la liturgia y a la Iglesia desde el Concilio es debida al hecho de que su centro ya no es Dios y su adoración, sino los hombres y su pretendida capacidad de “hacer” algo para estar ocupados durante las celebraciones eucarísticas.

Cardenal Juan José Omella

El Concilio Vaticano II dirige estas palabras elogiosas a los maestros: “Es bella y de una gran importancia la vocación de aquellos que aceptan el trabajo de educar en las escuelas”. Los padres y la sociedad han de valorar adecuadamente esta tarea de los maestros y han de aportar a la misma su ayuda con su colaboración y su reconocimiento.

Cardenal Antonio Cañizares

Concretamente la forma de la presencia -de la contemporaneidad- de Jesucristo en el presente de cada hombre, la manifestación de su singularidad se llama “sacramento”. A través de la realidad sacramental de su Cuerpo (la Iglesia), signo e instrumento de la salvación del género humano, el Señor sale al encuentro del hombre como hace más de dos mil años, como salió al encuentro de la samaritana, de Juan y Andrés, del joven rico, de Nicodemo. Realidad sacramental que expresa la lógica de la encarnación: participamos de la Vida divina, somos hechos conformes a Jesucristo a través de la incorporación a su Iglesia que se realiza en el Bautismo y culmina en la Eucaristía.

Cardenal Carlo Caffarra

El segundo desarrollo es el ennoblecimiento de la homosexualidad. Esto de hecho niega enteramente la verdad del matrimonio y la concepción de Dios el Creador con respecto al matrimonio. La Divina Revelación nos ha dicho cómo piensa Dios acerca del matrimonio: la unión legítima de un hombre y una mujer, fuente de la vida. En la mente de Dios, el matrimonio tiene una estructura permanente, basada en la dualidad del modo humano de ser: feminidad y masculinidad. No dos polos opuestos, sino uno con y para el otro. Sólo así el hombre escapa de su soledad original.

Obispos Chilenos

Esta semana ha ocurrido una tragedia. Una más. Ha sido en Chile, donde se ha aprobado el aborto. La valiente y decidida acción de los obispos chilenos no ha impedido que esa catástrofe se consumara. Pero como las desgracias no vienen solas, ésta ha venido acompañada de una insólita traición: la mayoría de los diputados de la Democracia Cristiana en ese país votaron en su momento a favor del aborto, hasta el punto de que un disidente, Leopoldo Quezada, decidió abandonar el partido ante la deriva del mismo.

San PÍO X

  Pascendi Dominici Gregis  (14)

Responden los modernistas: la ciencia y la historia están encerradas entre dos límites: uno exterior, el mundo visible; otro interior, la conciencia. Llegadas a uno de estos, imposible es que pasen adelante la ciencia y la historia; más allá, está lo incognoscible. Frente ya a este incognoscible, tanto al que está fuera del hombre, más allá de la naturaleza visible, como al que está en el hombre mismo, en las profundidades de la subconsciencia, la indigencia de lo divino, sin juicio alguno previo (lo cual es puro fideísmo) suscita en el alma, naturalmente inclinada a la religión, cierto sentimiento especial, que tiene por distintivo el envolver en sí mismo la propia realidad de Dios, bajo el doble concepto de objeto y de causa íntima del sentimiento, y el unir en cierta manera al hombre con Dios. A este sentimiento llaman fe los modernistas: tal es para ellos el principio de la religión.