Jesus y los saduceosEstaba leyendo el comentario que el P. Bober S.I. hace a unos versículos de la Sagrada Escritura y me vino la curiosidad de saber algo más de la secta judía de los saduceos, de la que se habla poco en la Sagrada Escritura.

Los saduceos eran la familia sacerdotal de mayor influencia en el pueblo de Dios, Israel. Dominaban en el ámbito religioso; eran más bien el partido político-religioso de los ricos. Su única regla de conducta era la Torá. Negaban la resurrección de los muertos y la existencia de premios o castigos después de la muerte; afirmaban que no hay ángeles ni otros espíritus fuera de Dios. Se mostraban duros y arrogantes con los que no eranmiembros de su partido.

Políticamente eran astutos porque, siendo una minoría, sacaban el mayor provecho de cualquiera que fuesen las circunstancias. Colocaban bien a los de su partido (en aquellas calendas no había carrerismo) y pertenecían sobre todo a la clase sacerdotal, miembros del Consejo supremo, al Sanedrín. De sus filas salían los Sumos Sacerdotes, pero tenían poco prestigio entre el pueblo. Los fariseos los calificaban de turba maldita que no conoce la Ley.

Esta aristocracia sacerdotal era muy mundana, hedonista; de política conciliadora, se habían acomodado hasta cierto punto al helenismo y más tarde a los romanos (en nuestros días a los demócratas).

Fariseos y saduceos, aunque enemigos entre sí, se unieron en contra de Jesús. Los fariseos eran los más encarnizados enemigos de Cristo. Caifás, sumo sacerdote saduceo, fue quien pronunció la sentencia de muerte contra Jesús.

Los saduceos persiguieron a los discípulos después de la Ascensión de Jesús al Cielo: “Mientras Pedro y Juan hablaban al pueblo, se les presentaron los sacerdotes, el jefe de la guardia del templo y los saduceos indignados de que enseñaran al pueblo y anunciaran en Jesús la resurrección de los muertos. Los apresaron y los metieron en la cárcel hasta el día siguiente, pues ya era tarde” (Hechos 4, 1-4).

“Entonces el sumo sacerdote y todos los suyos, que integraba la secta de los saduceos, en un arrebato de celo, prendieron a los apóstoles y los metieron en la cárcel pública” (Hechos 5, 17-18).

¿Dónde están ahora los saduceos? ¿Han entrado en la Iglesia con el humo de Satanás? ¿En la ONU? ¿En el Nuevo Orden Mundial? ¿En la masonería?… El materialismo de los saduceos está en todas partes, en todas las instituciones. Todos unidos para destruir la Iglesia Católica. Pero Cristo resucitó y está en todos los sagrarios del mundo, en todas las almas que están en gracia de Dios. Y está en su Reino eterno, donde seremos siempre felices con la Santísima Trinidad, la Santísima Virgen y San José…