Montserrat

Franco consiguió la unidad

Franco - GeneralSegún Payne, se unió a la rebelión cuando juzgó que era más peligroso que no hacerlo, sobre todo tras el asesinato de Calvo Sotelo. A diferencia de los revolucionarios frente populistas, Franco consiguió la unidad de su retaguardia, logrando acabar con las disidencias de los falangistas de Manuel Hedilla y del carlismo de Fal Conde. Aunque nunca simpatizó en realidad con José Antonio, aprovechó el programa falangista para la creación del partido único, FET de las JONS, “un factor determinante en su victoria”. (Pedro Carlos González Cuevas – Razón Española)

El alma obediente

Durante una meditación sobre la obediencia oí estas palabras: En esta meditación, el sacerdote habla de modo especial para ti, has de saber que Yo Me presto su boca. Traté de escuchar con la mayor atención y todo lo aplicaba a mi corazón, tal como en cada meditación. Cuando el sacerdote afirmó que el alma obediente llena de la fuerza de Dios… Sí, cuando eres obediente, te quito tu debilidad y te doy Mi fortaleza. Me sorprende mucho que las almas no quieran hacer este cambio Conmigo. (Santa María Faustina Kowalska – Diario – La Divina Misericordia en mi alma)

El bien común

El bien común es universal y particular al mismo tiempo, no está ligado a la fortuna (riqueza, poder, etc.), sino a la felicidad, que tiene por premisa indispensable y fin histórico la vida humana conforme a la propia naturaleza. “El bien común es lo que une, reconociendo la diversidad. Desde este punto de vista, el ser común es afirmación de pluralidad”. El bien común, en otras palabras, es un mismo fin universal natural, pero que admite y exige un sinfín de realizaciones particulares concretas. De allí que las sociedades en las que se vive procurando ese bien común sean de una mucho mayor riqueza que las que lo reemplazan con un bien convencional determinado desde el Estado. En estas sociedades prima sobre el bien común lo que se ha llamado el bien público, que muchas veces se confunde con aquel. (José Luis Widow – Verbo)

Hechos consumados

Implicaría una grave falta de prudencia política reducir el alcance de la ley de divorcio e introducirla mediante subterfugios y ambigüedades con el propósito de acreditarse como demócratas y progresistas. Resulta llamativo que, mientras en Italia provocó esta cuestión una disputa nacional de amplios vuelos y singular resonancia, en España se intenta resolverla mediante el procedimiento de los hechos consumados. (Alfonso López Quintás – Manipulación del hombre en la defensa del divorcio)

Liberales de buena fe

Mil veces me he hecho una reflexión que no sé cómo no les ha ocurrido cada día a los liberales de buena fe, si alguno hay que merezca aún esta caritativa atenuación de su feo apellido. Es la siguiente: Tiene hoy todavía el mundo católico en justo y merecido concepto de impiedad el calificativo de librepensador, aplicado a cualquier persona, periódico o institución. Academia librepensadora, sociedad de librepensadores, periódico escrito con criterio librepensador, son todavía frases horripilantes y que les ponen los pelos en punta a la mayor parte de nuestros hermanos, aun a los que afectan más desvío por la feroz, intransigencia ultramontana. Y sin embargo, véase lo que son las cosas y cuán necia importancia se da por lo común a meras palabras. (Sardá y Salvany – El liberalismo es pecado)

Libre juicio

Defender la razón contra toda autoridad es llevar adelante la apología del propio pensamiento libre; o como dice su axioma: que cada uno use de su libre juicio y distinga lo verdadero de lo falso, “que debe dejarse el juicio individual en libertad completa”; éste es un derecho natural por el que se ha de “permitir a cada uno que piense lo que quiera y diga lo que piense”. La libertad absoluta es el remedio para liberarse del prejuicio y la superstición que nacen del temor, temor a usar la propia razón y pensar por propia cuenta. (Juan Fernando Segovia – Verbo)

Concepción cristiana

Resulta la magnífica concepción cristiana y regionalista de la sociedad, que me atrevería a describir sintéticamente diciendo que es una serie jerárquica de personas empezando por la familia y sus complementos, el Municipio, la provincia o comarca, la región y el Estado, y sus prolongaciones, el gremio, la escuela y la Universidad con las personas individuales en que se descomponen agrupadas en clases que se asocian, según los intereses y funciones sociales permanentes, sujetas todas a una ley religiosa y moral común que afirma la unidad causal de origen y unidad final última, con relación a la cual todos los fines son medios.  (Juan Vázquez de Mella – El Verbo de la Tradición)