Papa Francisco

El Papa ha citado implícitamente varias veces esta famosa frase de San Juan de la Cruz “Al atardecer de nuestra vida, seremos juzgados sobre el amor” (Dichos 64). El Papa ha explicado concretamente en qué consiste este amor: “Es decir sobre nuestro compromiso concreto de amar y de servir a Jesucristo en nuestros hermanos más pequeños y los que estén más necesitados”. Ha añadido en su texto, precisando, sobre la abundancia del corazón: “Ese mendigo, ese necesitado que tiende la mano es Jesús; ese enfermo que debo visitar es Jesús; ese hambriento es Jesús. Pensemos en esto”.

Cardenal Daniel Sturla

Cardenal Daniel SturlaEl Papa está muy preocupado por la ideología de género porque en Uruguay tiene mucha fuerza, igual que en otros países de Latinoamérica y de todo el mundo. De hecho, son órdenes que vienen de arriba, del fondo de la población de las Naciones Unidas que pone mucha plata para que esa ideología se difunda en todas partes.

Cardenal Müller

El Papa me confío esto: “Algunos me han dicho de manera anónima que usted es mi enemigo sin explicar en qué punto”, “Después de cuarenta años al servicio de la Iglesia, un absurdo preparado por murmuradores que en vez de inculcar inquietudes en el Papa harían mejor en visitar a un loquero. Un obispo católico y cardenal de la Santa Iglesia Romana está por naturaleza con el Santo Padre. Pero creo que, como decía el teólogo del Cinquecento, Melchor Cano, los verdaderos amigos no son aquellos que adulan a Papa sino aquellos que lo ayudan con la verdad y la competencia teológica y humana. En todas las organizaciones del mundo los delatores de esta especie sirven solo a sí mismos”.

Cardenal Robert Sarah

Frente al despliegue planificado y metódico del Terror, los vandeanos sabían bien que serían aplastados. Sin embargo, ofrecieron cantando su sacrificio al Señor. Fueron esa brisa ligera, brisa aparentemente barrida por la poderosa tempestad de las “columnas infernales”. Pero Dios estaba allí. ¡Su poder se reveló en la debilidad! La historia -la verdadera historia- sabe que en el fondo los campesinos vandeanos triunfaron. Con su sacrificio impidieron que la mentira de la ideología se erigiera en maestra. Gracias a los vandeanos, la Revolución ha tenido que quitarse la máscara y revelar su rostro de odio hacia Dios y hacia la fe. Gracias a los vandeanos, los sacerdotes no se convirtieron en los esclavos serviles de un estado totalitario y pudieron ser los servidores libres de Cristo y de la Iglesia.

Cardenal Leo Burke

En dicho documento, San Pío X expuso “el estado calamitoso de la sociedad humana” en ese momento, y llamó a la apostasía de Dios una “enfermedad terrible y profundamente arraigada”, que arrastra a la sociedad a la destrucción. “¿Cuánto más no será hoy cuando, como nunca, el pontífice romano se enfrenta al desafío desalentador de una apostasía generalizada de Dios por la erradicación de la fe?”

Cardenal Walter Brandmüller

Aquel que afirma que uno puede entrar en una nueva relación mientras su propia esposa legítima aún está viva es excomulgado porque esta es una enseñanza errónea, una herejía. Quien hace tal afirmación está excomulgado. Y el que simplemente lo practica (el adulterio) está pecando gravemente.

San PÍO X

  Pascendi Dominici Gregis  (21)

No hemos visto hasta aquí, Venerables Hermanos, que den cabida alguna a la inteligencia; pero, según la doctrina de los modernistas, tiene también su parte en el acto de fe, y así conviene notar de qué modo. En aquel sentimiento, dicen, del que repetidas veces hemos hablado, porque es sentimiento y no conocimiento, Dios ciertamente se presenta al hombre; pero, como es sentimiento y no conocimiento, se presenta tan confusa e implicadamente que apenas o de ningún modo se distingue del sujeto que cree. Es preciso, pues, que el sentimiento se ilumine con alguna luz para que así Dios resalte y se distinga. Esto pertenece a la inteligencia, cuyo oficio propio es el pensar y analizar, y que sirve al hombre para traducir, primero en representaciones y después en palabras, los fenómenos vitales que en él se producen. De aquí la expresión tan vulgar ya entre los modernistas: “el hombre religioso debe pensar en su fe”.