Isabel

Las oligarquías

Adoracón de los ángeles al Niño JesúsEn cuanto al concepto de oligarquía, hilo conductor de la obra, lo diferencia de los partidos políticos, puesto que, como sucede en el caso de “gobierno y Estado”, en ocasiones se usan como sinónimos. La oligarquía es “algo más”, un fenómeno que permea a todos los regímenes y sistemas, los controla y manipula a su antojo, siempre en función de sus expectativas e intereses. De hecho, insiste en que la oligarquía no coincide con la clase social, sino que su rasgo más característico radica en la unión entre el poder político y poder económico. Esas oligarquías están unidas por un consenso político, que nada tiene que ver con el consenso social, lo que a su vez les sirve a aquéllas para distanciarse y separarse del pueblo. Como principal herramienta, aunque no la única, para controlar y ejercer el poder, las oligarquías disponen del sufragio proporcional. Al respecto, Dalmacio Negro hace un llamado a la cautela. En efecto, puede que, electoralmente, una oligarquía pierda el poder; sin embargo, el poder oligárquico no desaparecerá, pues en su lugar aparecerá otra (oligarquía). (Alfredo Crespo Alcázar – RAZÓN ESPAÑOLA)

La democracia absolutista

A la verdad, el Estado -los partidos-, es mucho más soberano absoluto que en las monarquías y los sistemas políticos son totalitarios. Tocqueville imaginó perfectamente el estado al que podrían llegar los pueblos europeos. “La democracia representativa ha muerto”, escribe lapidariamente José Miguel Ortí Bordás. Es decir, ha muerto la democracia política en la medida que existió.  (Dalmacio Negro – VERBO)

  El amor corrige (30)

Es buena nueva hablar del Infierno. El amor de Dios Padre se manifiesta en las veces en que su Hijo, Jesús, nos avisa para que no caigamos en el sufrimiento eterno del Infierno. Los cristianos que no quieren oír hablar del Infierno, ¿no será porque han perdido desgraciadamente la noción de que su padre es Dios? El amor siempre corrige, advierte. No se cansa de avisar. (Jaime Solá Grané)

La voluntad sobre la razón

Posición en definitiva de diversos autores católicos contemporáneos como -por ejemplo- el cardenal Kasper. Las “decisiones originarias” de la Reforma signan la primacía afirmación del querer sobre la razón; son imposiciones de actos de (considerado) poder del hombre sobre la realidad. Son, por tanto, la manifestación renovada del orgullo que caracteriza el pecado original: el orden de la Creación se “pliega” a la voluntad humana. (Danilo Castellano – VERBO)

La mujer

Edith Stein

La educación de las jóvenes de los primeros decenios con justo conocimiento de la naturaleza femenina, puso en el centro la materia de la formación del sentimiento. Pero lo descuidó por atender a la totalidad indispensable a través de la educación y formación del entendimiento en suficiente medida para dar ocasión a la actividad práctica. Ella tiene culpa en la formación de aquel tipo de mujer que lleva una ilusión de vida en sueños y niega la tarea frente a la realidad o se da a las sensaciones cambiantes y falsos estados de ánimo, corre tras sensaciones que ponen el sentimiento siempre de nuevo en excitaciones y no llega a una formación firme de vida y de actividad fecunda.

El comunismo abominable

El comunismo y Rusia vienen a ser la culminación, en grado sumo, de las tendencias abominables de la modernidad. Es cierto que en una perspectiva histórica se puede advertir que esos males que el comunismo epitomiza en Rusia tienen una raíz más honda y más antigua, el liberalismo y el protestantismo; pero no es menos cierto que todo lo diabólico del protestantismo y del liberalismo tuvo su culmen en el comunismo. (Juan Fernando Segovia – Verbo)

Padres educadores de sus hijos

El derecho educativo no procede del Estado. El Estado puede completar, ayudar, impulsar la enseñanza en todos sus grados. Pero fundamentalmente debe reconocerse que los primarios educadores de los hijos son los padres. Los que niegan este derecho son los seguidores de aquello que afirmaba Boukarine, en su libro “ABC del comunismo”: “El derecho de los padres a la educación de sus hijos carece de fundamento… pues nadie puede perfeccionarse si no es en la sociedad”. (Mn. José Ricart Torrens – CATECISMO SOCIAL)