Montserrat

Ingratitud de las almas elegidas

Santos InocentesCuando me quedé en la adoración entre las 9 y las 10, se quedaron también cuatro hermanas más. Al acercarme al altar y empezar a meditar la Pasión del Señor Jesús, un terrible dolor inundó mi alma a causa de la ingratitud de tan grande número de almas que viven en el mundo, me dolía especialmente la ingratitud de las almas elegidas particularmente por Dios. No hay modo de expresarla ni de compararla. Al ver esta más negra ingratitud como si el corazón se me desgarrara, me abandonaron completamente las fuerzas físicas y caí con la cara al suelo sin reprimir un llanto irrefrenable. (Santa María Faustina Kowalska – Diario – La Divina Misericordia en mi alma)

El bien público

Este Estado tiene su propia voluntad -la general-, a partir de la cual y median te las leyes crea un “bien común” que en realidad no son más que condiciones externas que harían posible la convivencia entre individuos que no tienden más que a su bien privado. Esas condiciones constituirían el bien público. Por eso dice Castellano que “el bien público no es otra cosa que la conservación del artificial cuerpo político (esto es, del Estado moderno)”  (José Luis Widow – Verbo)

La des-estructuración

Sin duda intentaban no comprometerse con valores éticos precisos, sino moverse en un plano de aséptica neutralidad, que es el “desierto estratégico” donde se libra la lucha de ciertos partidos por la conquista del mando. Los valores confieren poder cohesivo a la comunidad, la estructuran. Para dominar una comunidad, se requiere un proceso previo de des-estructuración, de neutralización de los valores. Una comunidad sin estructura es fácilmente poseible. Pero lo que de este modo se tiene entre manos ya no es un pueblo sino una masa, un conjunto amorfo, descualificado, de individuos. (Alfonso López Quintás – Manipulación del hombre en la defensa del divorcio)

Ateneo liberal

Aplicaciones prácticas. Sois católicos más o menos condescendiente o resabiado, y pertenecéis, por malos de vuestros pecados, a un Ateneo liberal. Recogeos un momento, y preguntaos: ¿Seguiría perteneciendo yo a ese Ateneo si mañana se declarase púbica y paladinamente Ateneo librepensador? ¿Qué os dicen la conciencia y la vergüenza? Que no. Pues mandad que os borren de las listas de ese Ateneo, porque no podéis como católico, pertenecer a él. (Sardá y Salvany – El liberalismo es pecado)

La conciencia libre

Ahora podemos advertir que la incomunicación de fe y razón y la separación tajante entre ambas, lleva a poner el fundamento de las libertades en la razón sola, como acicate de la carne. Luego, en las constituciones de cualquiera época, de las liberales a las posmodernas, la libertad de expresión es vehículo de la sola razón como poder constituyente del mundo de la carne, es decir, de todo el mundo humano. (Juan Fernando Segovia – Verbo)

Derechos innatos

Por eso tiene derecho a juntar con ellos sus fuerzas para conservarse y para perfeccionarse, y éste es un derecho innato de la naturaleza humana; y si su ejercicio total estuviese sujeto al imperio del Estado, como este derecho innato de asociación es el medio por el cual se manifiestan y desarrollan todos los demás derechos innatos, la persona individual quedaría también bajo la jurisdicción tiránica del Estado. Por eso yo defiendo la existencia de la persona colectiva, a pesar y por encima de la voluntad del Estado. (Juan Vázquez de Mella – El Verbo de la Tradición)

Franco y el Alzamiento

“La Iglesia acató la autoridad establecida. En ningún momento impulsó ni favoreció el Alzamiento de 1936. Fueron los partidos y movimientos revolucionarios, junto con la debilidad y la parcialidad del Gobierno del Frente Popular, los que hicieron inevitable la rebeldía de algunos militares para salvar el orden y la seguridad de los ciudadanos y para evitar la imposición violenta de un régimen soviético” (p. 39). (Carmelo López Arias – Razón Española)