Montserrat

El Estado-dios

Lo que proviene de ella es legítimo sin más. Por eso, “el bien público es virtualmente totalitario, pero de hecho (y no podía ser de otra manera) se ha revelado tal también en acto (aquí, yo hubiese dicho lisa y llanamente que es esencialmente totalitario). Por tanto, sólo puede tomarse en consideración a sí mismo, y a sí mismo lo sacrifica todo”. En línea con esto el Estado moderno se arroga la posibilidad de elegir no sólo los medios de la actividad política, sino también los fines. En otras palabras el Estado viene a ocupar el lugar de Dios, determinando con mayor o menor precisión para qué se ha de vivir y cómo se ha de vivir. Y los ciudadanos habrán de cuidarse de no salirse del orden creado por este dios, porque también ha acumulado la fuerza, de la cual tiene el monopolio. (José Luis Widow – Verbo)

Total confianza en Dios

Jesús hágase en mí Tu voluntadSiento que Dios me permitirá levantar el velo para que la tierra no dude de su bondad. Dios no está sujeto a eclipses ni a cambios, queda por la eternidad Uno y (siempre) Él Mismo; a su voluntad nada puede oponerse. Siento en mí una fuerza sobrehumana, siento el arrojo y la fortaleza debidas a la gracia que vive en mí. Comprendo a las almas que sufren en contra de la esperanza, porque experimente en mí este fuego. Sin embargo Dios no da (sufrimientos) por encima de las fuerzas. A menudo he vivido con la esperanza contra la esperanza, y he empujado mi esperanza hasta la total confianza en Dios. Que se haga conmigo lo que ha establecido desde la eternidad. (Santa María Faustina Kowalska – Diario – La Divina Misericordia en mi alma)

Francotirador

En medio de un silencio protector, tácticamente pretendido y fomentado, se fue abriendo la vía a una de las concesiones más revolucionarias que cabe hacer a ciertas ideologías, y ello sin alarmar demasiado al pueblo. Si alguna persona alertada tiene el arrojo de oponerse, a modo de francotirador, a esta tendencia concesionista, los promotores de la misma cuentan con útiles colaboradores que también desde el campo “católico” procuran neutralizar el efecto de tal delación. (Alfonso López Quintás – Manipulación del hombre en la defensa del divorcio)

Librepensadores

¡Ah! ¡De cuántas preocupaciones nos corregiríamos con sólo fijar un poco la atención en el significado de las palabras! Toda asociación científica, literaria o filantrópica, liberalmente constituida, es asociación librepensadora. Todo Gobierno, liberalmente organizado, es Gobierno librepensador. Todo libro o periódico, liberalmente escrito, es periódico o libro de librepensadores. Hacer asco a la palabra y no hacerlo a la realidad por ella representada es manifiesta obcecación. (Sardá y Salvany – El liberalismo es pecado)

La conciencia liberada

La libertad de expresión trae consigo la impugnación de toda autoridad. La conciencia libre produce la debilitación de la autoridad y luego su negación. La conciencia, liberada primero de la autoridad religiosa, se encamina a la libertad de religión -es decir, a la liberación de la religión- a través de la tolerancia y la libertad de pensamiento, porque en materia de fe no hay intermediarios, es decir, no hay más autoridad que la conciencia individual. Y ninguna autoridad puede interponerse entre la conciencia individual y Dios, que es quien nos adoctrina. Luego, la libertad de religión nos libera también de la autoridad social y política. (Juan Fernando Segovia – Verbo)

Contratos de derecho natural

Y esta ley indica una cosa: que hay en la naturaleza humana necesidades que no pueden satisfacerse sin medios colectivos y que tienen un fin que no depende del Estado; y como ni las necesidades de la naturaleza humana, ni el fin a que ella tiende, dependen del Estado; sólo queda libre el medio de realizarlo; y éste puede tener, es verdad, la forma jurídica del contrato; pero los contratos son de derecho natural antes de pasar al derecho civil, y no por consignarse en la ley tiene el Estado derecho de negarlos. (Juan Vázquez de Mella – El Verbo de la Tradición)

Las cosas fueron así

“Los documentos demuestran que Franco, hasta última hora, intentó respaldar al gobierno exigiéndole el restablecimiento del orden. Intentó evitar la insurrección hasta el punto de irritar a Mola. Pero no fue posible. El asesinato de Calvo Sotelo con la colaboración personal de la escolta de Prieto fue el punto de no retorno”. (Carmelo López Arias – Razón Española)