Montserrat

Una ideología

Santa Margarita de HungriaDe esta persecución quedan datos terribles. En seis meses fueron fusilados siete mil sacerdotes y religiosos y más de 20.000 católicos. Por simple hecho de serlo. Algunos de ellos, antes de ser ejecutados, tuvieron que sufrir afrentas, humillaciones y torturas llenas de crueldad que ahora nos resultan inexplicables. (Carmelo López Arias – Razón Española)

La monarquía y sus atributos

La Monarquía cristiana, nacida de un acto de adoración en el portal de Belén al Rey de los Reyes, postrado en trono de míseras pajas para que la humildad y la autoridad marchasen siempre juntas como una virtud sirviendo de pedestal a un derecho; ungida con sangre divina en el calvario y orlada con diadema de espinas, símbolo de las asperezas del deber que recuerda a los reyes que la suprema investidura del mando antes es carga que galardón, creció embellecida con la palma del martirio bajo la tiara de los Pontífices y abrazada con el dolor de las catacumbas y con la gloria en el circo. (Juan Vázquez de Mella – El Verbo de la Tradición)

Libertad para el error

Con la libertad de expresión penetra también en el derecho constitucional la doctrina protestante -aunque de origen averroísta- de la doble verdad convertida en libertad para el error. El protestantismo desata un triple movimiento de liberación que partiendo de la autonomía religiosa, pasa por la moral y remata en la política. Siendo la moral y la política indiferentes a la religión, ellas -sus ciencias- establecerán lo que es verdadero en sus ámbitos con independencia de la fe. Luego, la libertad de expresión no tiene más límite que el de la moral convencional y el de las leyes positivas. (Juan Fernando Segovia – Verbo)

Piénsalo bien

Piénsenlo bien aquellos de nuestros hermanos que, sin escrúpulo alguno de su o endurecida o demasiado blanda o acomodaticia conciencia, forman parte de Círculos, Certámenes, Redacciones, Gobiernos u otra clase cualquiera de instituciones erigidas con entera independencia del magisterio de la fe. Tales instituciones son liberales y son por lo mismo librepensadoras. Y a una agrupación librepensadora no puede pertenecer católico alguno, sin dejar de serlo por el mero hecho de aceptar como suyo el criterio librepensador de la agrupación consabida. Luego tampoco puede pertenecer a una agrupación liberal. (Sardá y Salvany – El liberalismo es pecado)

Estabilidad e indisolubilidad

La movilidad del lenguaje viene aquí en auxilio de los legisladores pro-divorcistas con la distinción entre estabilidad e indisolubilidad. Nos hemos comprometido solemnemente – afirman- a defender la “estabilidad” de la familia, y lo cumpliremos aun cuando dejemos de aplicar a ésta el término -más radical y comprometido- de “indisoluble”. Con esta pirueta verbal creen salvar de momento la propia imagen ante el electorado. Como es sabido, el mal político se caracteriza por vivir al día, por su voluntad de remover los obstáculos que pueden entorpecer en cada instante su ejercicio del mando sin preocuparse de edificar un futuro estable y digno. (Alfonso López Quintás – Manipulación del hombre en la defensa del divorcio)

Seriedad y sinceridad

(He aquí) lo que ha hecho la gracia y la meditación del criminal más grande. El que muere tiene un gran amor. “Acuérdate de mí cuando estés en el paraíso”. El arrepentimiento sincero transforma inmediatamente a un alma. La vida espiritual debe practicarse con seriedad y con sinceridad. (Santa María Faustina Kowalska – Diario – La Divina Misericordia en mi alma)

La libertad en la modernidad

Veamos en primer lugar la crítica que Castellano dirige a la concepción moderna de libertad. La libertad en la modernidad está entendida fundamentalmente como “poder hacer” sin más límites que el propio deseo. Citando a Hobbes, Castellano explica: “La libertad en la modernidad no es la libertad del orden justo y en el orden justo. Al contrario, es considerada tal solamente en ausencia de derecho y reglas. Hobbes, por ejemplo, afirma claramente que “el derecho natural (…) es la libertad que todo hombre tiene de usar el propio poder como desea”; aunque precisa, sosteniendo así un criterio (al menos funcional) del ejercicio del poder, que lo hace siempre en vista de la conservación de la propia vida. La libertad, por otra parte, depende a su juicio del “silencio” de la ley: donde hay ley no hay libertad y viceversa” (José Luis Widow – Verbo)