Papa Francisco

Papa Francisco - Con el CrucifijoEn otro texto, San Pablo mirando a Jesucristo dice: Me amó y se entregó a sí mismo por mí. Y aunque difícilmente se encuentra a alguien dispuesto a morir por una persona justa, solo Jesucristo quiere dar la vida por un pecador como yo. Con estas palabras, San Pablo intenta hacernos entrar en el misterio de Cristo. No es fácil, es una gracia. Lo han entendido no solo los Santos canonizados sino también tantos santos escondidos en la vida ordinaria, gente humilde que pone su esperanza solo en el Señor: han entrado en el misterio de Jesucristo crucificado, que es una locura, dice Pablo, advirtiendo que si tuviera que gloriarse de algo, sería de sus pecados y de Jesucristo crucificado, no del estudio con Gamaliel en la sinagoga, ni de otra cosa.

Cardenal Leo Burke

“La enseñanza de la fe en su integridad y con coraje es el meollo del oficio de los pastores de la Iglesia; el pontífice romano, los obispos en comunión con la Sede de Pedro y sus principales compañeros de trabajo, los sacerdotes. Por esa razón, el tercer secreto está dirigido con particular fuerza a quienes ejercen el oficio pastoral en su iglesia”. Y añadió: “Su fracaso en enseñar la fe en la fidelidad a la doctrina y práctica constantes de la Iglesia, ya sea mediante declaraciones y acciones explícitas, o mediante un enfoque superficial, confuso o incluso mundano, o por su silencio, pone en peligro mortal la vida espiritual de aquellas almas que tienen confiadas y que deberían cuidar espiritualmente”.

Cardenal Robert Sarah

Del ejemplo de los vandeanos debemos también aprender el amor al sacerdocio. Se rebelaron porque sus “buenos curas” eran amenazados. Vosotros, los más jóvenes, si sois fieles al ejemplo de vuestros mayores, ¡amad a vuestros curas, amad el sacerdocio! Debéis preguntaros: ¿Y yo, soy llamado a ser sacerdote, siguiendo a aquellos buenos curas martirizados por la Revolución? ¿Tendré la valentía de dar mi vida por Cristo y mis hermanos?

Cardenal Müller

“Está bien la divulgación. Francisco tiende justamente a subrayar la soberbia de los intelectuales. A veces, sin embargo, los soberbios no son solo ellos. El vicio de la soberbia es una impronta del carácter y no del intelecto. Pienso en la humildad de Santo Tomás, el más grande intelectual católico. La fe y la razón son amigas”. En la óptica del cardenal, el modelo de papado que tiende a surgir de manera intermitente, “más como soberano del Estado Vaticano que como supremo enseñante de la fe”, puede suscitar algunas reservas.

Obispo Fernando Arêas Rifan

¡Es necesario decir basta! Es necesario que las fuerzas morales de toda la humanidad se levanten y clamen que no están conformes con todo eso. Es hora de gritar con San Luis María Grignion de Montfort: “¡Fuego! ¡Fuego! ¡Fuego! ¡Socorro! ¡Socorro! ¡Socorro! (…) ¡Socorro, que asesinan a nuestro hermano! ¡Socorro, que degüellan a nuestros hijos!”. La Iglesia levanta su voz para rechazar todo esto: su doctrina ya condena con claridad esos errores. Es necesario que los católicos sean lógicos y coherentes con lo que la Iglesia les enseña.

San PÍO X

  Pascendi Dominici Gregis  (26)

Dado el carácter tan precario e inestable de las fórmulas dogmáticas, se comprende bien que los modernistas las menosprecien y tengan por cosa de risa; mientras, por lo contrario, nada nombran y ensalzan sino el sentimiento religioso, la vida religiosa. Por eso censuran audazmente a la Iglesia como si equivocara el camino, porque no distingue en modo alguno entre la significación material de las fórmulas y el impulso religioso y moral, y porque adhiriéndose, tan tenaz como estérilmente, a fórmulas desprovistas de contenido, es ella la que permite que la misma religión se arruine.