P. Alba

esteban-murillo-la-virgen-presentando-el-rosario-a-santo-domingoPor la señal…

Señor mío Jesucristo…

Señor y Dios nuestro, dirigid y guiad todos nuestros pensamientos, palabras y obras a mayor honra y gloria vuestra. Y vos, Virgen Santí­sima, alcanzadnos de vuestro divino Hijo, que con toda atención y de­voción podamos rezar esta parte de vuestro santo Rosario, el cual os ofrecemos por la exaltación de la santa Fe católica, por la extirpación de las herejías y errores, por nuestras necesidades espirituales y tempo­rales, por el bien y sufragio de los vivos y difuntos que sean de vuestro agrado y de nuestra mayor obliga­ción.

Se enuncia el primer misterio, se reza un Padre nuestro, diez Avemarías y un Gloria al Padre. Por último se rezan las siguientes oraciones:

Ma­ría, Madre de gracia y Madre de piedad y de misericordia, de­fiéndenos de nuestros enemigos y ampáranos, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

¡Oh Jesús mío! Perdonad nuestros pecados, preservadnos del fuego del infierno, llevad al cielo a todas las almas, socorred especialmente a las más necesitadas de vuestra di­vina misericordia.

Así con los cinco misterios.

Misterios gozosos

(Lunes y sábado)

1º La encarnación del Hijo de Dios.

2º La visitación de Nuestra Señora a su prima santa Isabel.

3º El nacimiento del Hijo de Dios.

4º La Presentación de Jesús en el templo.

5º El Niño Jesús perdido y hallado en el templo.

Misterios luminosos

(Jueves)

1º El Bautismo de Jesús en el Jordán.

2º La autorrevelación de Jesús en las bodas de Caná.

3º El anuncio del Reino de Dios invi­tando a la conversión.

4º La Transfiguración.

5º La Institución de la Eucaristía.

Misterios dolorosos

(Martes y viernes)

1º La Oración de Jesús en el Huerto.

2º La Flagelación del Señor.

3º La Coronación de Espinas.

4º Jesús con la Cruz a cuestas ca­mino del Calvario.

5º La Crucifixión y Muerte de Nuestro Señor.

Misterios gloriosos

(Domingo y miércoles)

1º La Resurrección del Hijo de Dios.

2º La Ascensión del Señor a los Cie­los.

3º La Venida del Espíritu Santo sobre los Apóstoles.

4º La Asunción de Nuestra  Señora a los Cielos.

5º La Coronación de la Santísima Virgen como Reina de Cielos y Tie­rra.

Acabados los cinco misterios se reza:

Letanías lauretanas

Señor, ten piedad (2)

Cristo, ten piedad (2)

Señor, ten piedad (2)

Cristo, óyenos (2)

Cristo, escúchanos (2)

Dios, Padre celestial, ten miseri­cordia de nosotros.

Dios, Hijo, Redentor del mundo,

Dios, Espíritu Santo,

Santísima Trinidad, un solo Dios,

Santa Ma­ría, ruega por nosotros.

Santa Madre de Dios,

Santa Virgen de las vírgenes,

Madre de Cristo,

Madre de la Iglesia,

Madre de la divina gracia,

Madre purísima,

Madre castísima,

Madre siempre virgen,

Madre inmaculada,

Madre amable,

Madre admirable,

Madre del buen consejo,

Madre del Creador,

Madre del Salvador,

Madre de misericordia,

Virgen prudentísima,

Virgen digna de veneración,

Virgen digna de alabanza,

Virgen poderosa,

Virgen clemente,

Virgen fiel,

Espejo de justicia,

Trono de la sabiduría,

Causa de nuestra alegría,

Vaso espiritual,

Vaso digno de honor,

Vaso insigne de devoción,

Rosa mística,

Torre de David,

Torre de marfil,

Casa de oro,

Arca de la alianza,

Puerta del cielo,

Estrella de la mañana,

Salud de los enfermos,

Refugio de los pecadores,

Consoladora de los afligidos,

Auxilio de los cristianos,

Reina de los Ángeles,

Reina de los Patriarcas,

Reina de los Profetas,

Reina de los Apóstoles,

Reina de los Mártires,

Reina de los Confesores,

Reina de las Vírgenes,

Reina de todos los Santos,

Reina concebida sin pecado origi­nal,

Reina asunta a los Cielos,

Reina del Santísimo Rosario,

Reina de la familia,

Reina de la paz,

Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, perdónanos Señor.

Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, escúchanos Señor.

Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, ten misericor­dia de nosotros.

V. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

Oremos.
Te pedimos, Señor, nos concedas a nosotros tus siervos, go­zar de perpetua salud de alma y cuerpo, y por la gloriosa intercesión de la bienaventurada siempre Vir­gen Ma­ría, seamos librados de las tristezas presentes y gocemos de la eterna alegría. Por Jesucristo, nues­tro Señor. Amén.

Por las intenciones del Papa: Padre nuestro, Avemaría y Gloria al Padre.

Sagrado Corazón de Jesús, en vos confío.

Corazón Inmaculado de Ma­ría, sed la salvación mía.

Bienaventurado Patriarca San José, rogad por nosotros.