Isabel

Monarquía misionera

Virgen de los DesamparadosEsto no lo supo Soloviev, como tampoco llegó a saber jamás  que  la  evangelización  del  continente  americano  se debió no a iniciativas particulares, sino a la voluntad oficial decidida y categórica de los reyes  españoles, de aquellos excelsos jefes políticos que conquistaron para su nación, con su actitud, el título de monarquía misionera. (Osvaldo Lira – VERBO)

Libertad negativa y libertad positiva

Los libertaristas holandeses tienen bastante o toda la razón desde el punto de vista de lo que llamaba Isaiah Berlín libertad negativa, la “libertad de”. No así en la perspectiva de la libertad para o libertad positiva, si se tiene en cuenta la ley de hierro: la democracia es la única manera de controlar a la oligarquía en cualquier estado de la sociedad, sea el aristocrático o el democrático en el sentido de Tocqueville. La palabra democracia no tiene sentido sin la libertad política. (Dalmacio Negro – RAZÓN ESPAÑOLA)

La mujer

Edith Stein

La experiencia enseña que esto sucede en amplia medida. Es un hecho que da alegría confirmar que las mujeres en general, después de una desconfianza inicial, prefieren la atención médica de una mujer a la de un hombre. Creo que esto no sólo está condicionado por el pudor de las pacientes, sino sobre todo por la acción benéfica de la capacidad de comprensión específica de la mujer. El método, tan generalizado hoy, de especializarse para tratar un miembro o un órgano sin preocuparse del ser humano en su conjunto -por muy eficaz que ello sea desde el punto de vista técnico- se compadece poco con la petición del ser humano enfermo de que se actúe sobre su estado general.

Lutero se identifica con los príncipes

Al principio, Lutero se inclinaba hacia los campesinos porque pensaba encontrar su apoyo en su lucha contra Roma. Luego se identificaba con los príncipes del norte de Alemania, ya que ellos habían abrazado su doctrina. En último término, el luteranismo predica que el ciudadano tiene que obedecer al príncipe en todo, de una manera ciega, pues el cristiano sabe que la autoridad del príncipe viene de Dios, pero no sabe nada de la ley natural, debido a la corrupción de su razón, el único instrumento capaz de descubrir esa ley. Aquí encontramos otra vez la famosa doctrina del “derecho divino de los reyes”, un derecho atado a la nada, fuera de la voluntad divina. (Frederick D. Wilhelmsen – VERBO)

  Dios amenaza para perdonarnos (50)

La magnitud de la misericordia divina consigue que, aún en medio de su cólera santa, se compadezca de nosotros: ira para socorrernos; amenaza para perdonarnos. Sin embargo, con una rápida mirada al mundo que nos rodea vemos que crecen los pecados, que los hombres parecen abocados a las llamas abrasadoras del fuego eterno. Es cierto. Pero también comprobamos esperanzados que crecen en proporción los castigos de Dios. Dios quiere que veamos su mano en los acontecimientos adversos, y que no los imputemos al azar, a la mala suerte… ¡(Cuántos creyentes se niegan a reconocer en las aflicciones la mano de Dios que les castiga por sus malas obras! (Jaime Solá Grané)

El Filioque

Los principales puntos en litigio entre Roma y la Iglesia ortodoxa son hoy los ya concretados al momento del cisma. En primer lugar, el Filioque, la procedencia del Espíritu Santo del Padre y del Hijo, pues siguiendo el credo niceno los orientales afirman la sola procedencia del Padre. Si bien hay distintas opiniones respecto de la fórmula romana, los ortodoxos reafirman el credo de Nicea: el Espíritu Santo procede del Padre; a veces se suele aceptar que proceda del Hijo también; otros, en cambio, sostienen que “sólo” del Padre procede pues el Hijo únicamente lo envía (así decía ya Focio). (Juan Fernando Segovia – Verbo)

Acabar con las Patrias

Conocemos este plan. Es muy acertado lo que el ilustre escritor don Julio Gil de Sagredo detecta como objetivos de la UNESCO. Helos aquí: “Primer objetivo: La destrucción del concepto de Patria, bajo el camuflaje de una cultura mundial y recientemente de una Universidad Mundial”, patrocinada por dicho Organismo Internacional (UNESCO) en su último Congreso de Bucarest.  (Mn. José Ricart Torrens – CATECISMO SOCIAL)