Una Epopeya misionera

Padre Juan Terradas Soler C. P. C. R

Sentido misionero de la conquista y colonización de América (6)

Las Leyes de Indias—imponente código formado por la monarquía española para el gobierno de América- son otro índice clarísimo de la solicitud misionera y apostólica de los llamados por Mendieta “padres de los indios”.

Nada realza tanto el celo de los reyes de España por sus posesiones de ultramar como el hecho de haber promulgado en los dos primeros siglos de colonización 6.218 leyes de Indias, distribuidas en 218 títulos, abarcados por 3 libros, para reglamentar toda la vida social en aquellos inmensos territorios.

Y, como puede observar cualquiera que las recorra, aunque no sea más que a la ligera, las Leyes de Indias benefician decididamente a los indígenas, a precio, a menudo, de los intereses de los mismos colonos.

Posesiones del Rey Felipe II“Todo el título X del libro sexto—como resume el americanista D. M. R. Navas—dispone que se castigue severamente a los individuos que de algún modo perjudiquen a los indios, y ordena que nunca se ocupe a los indios sin darles sus pagas; que no se les obligue a trabajar en cosa que beneficie a eclesiásticos o caciques; que los indios puedan quejarse a las Audiencias sin formalidades; que esas Audiencias deben darles plena satisfacción; que los delitos contra indios sean castigados con mayor rigor que los que se cometan contra los españoles (Felipe II, 19 de diciembre de 1593); que jueces especiales visiten las provincias de las Indias para corregir los malos tratos, etc.”

Ramiro de Maeztu comenta así la grandeza moral de la legislación indiana, testimonio perenne del celo y de la solicitud misionera de un país católico:

“Ninguna legislación colonial extranjera es comparable a nuestras leyes de Indias. Por ellas se prohibió la esclavitud, se proclamó la libertad de los indios, se les prohibió hacerse la guerra, se les brindó la amistad de los españoles, se les reglamentó el régimen de encomienda para castigar los abusos de los encomenderos, se estatuyó la instrucción y adoctrinamiento de los indios como principal fin e intento de los reyes de España, se prescribió que las conversiones se hiciesen voluntariamente y se transformó la conquista de América en difusión del espíritu cristiano”.

Y el escritor norteamericano Ch. F. Lummis concluye:

“El asombroso cuidado maternal de España por las almas y los cuerpos de los salvajes que por tanto tiempo disputaron su entrada en el Nuevo Mundo, empezó temprano y nunca disminuyó. Ninguna otra nación trazó y llevó a cabo un “régimen de las Indias” tan noble como él que ha mantenido España en sus posesiones occidentales por espacio de cuatro siglos”.

Pío XII alude al “espíritu universal y católico” de estas famosas leyes, realización práctica y concreta de los luminosos principios del Derecho de Gentes que Vitoria explicaba el primero en Salamanca.

“…Basta recordar el intento, en gran parte logrado, de aquellos grandes misioneros, secundados por el espíritu universal y católico de la legislación de sus monarcas, de fundir en un solo pueblo, mediante la catequesis, la escuela y los colegios de Letras Humanas, el elemento indígena con las clases cultas venidas de Europa o nacidas ya en tierra americana”.

(Radiomensaje al V Congreso de la Confederación Interamericana de Educación Católica, reunido en La Habana, 12-I-1954.)