Isabel

El dios liberal

San Adalberón de WürzburgUnos dirán que es un problema de defecto de aplicación de las políticas liberales; que a más liberalismo, mayor igualdad, por tanto que el despliegue de la libertad y el individualismo humanos son los dogmas de religión cuya profesión agrada al dios liberal, que por ello nos premiará con la gracia de una sociedad justa en el plano económico. Es el modelo del “zorro libre en el gallinero libre”, propio del americanismo. (Javier de Miguel – VERBO)

Corrupción moral y política

Lo propio de la corrupción de los regímenes y los gobiernos no es la corrupción económica. Esta es sólo la forma más visible. Pero es un efecto, en cierto modo secundario, una consecuencia, de la corrupción moral y la corrupción política concretadas en la corrupción jurídica. (Dalmacio Negro – RAZÓN ESPAÑOLA)

La mujer

Edith Stein

Como cada criatura en su limitación no puede reflejar más que una parte fragmentaria, en la multitud de las criaturas la infinita unidad y unicidad de Dios aparece dividida en una totalidad de rayos diferentes, así también la especie masculina y femenina reflejan la imagen divina de diferentes maneras. San Agustín y santo Tomás y la tradición posterior miran en la humanidad la imagen de la Trinidad.

La revolución francesa

La tercera intervención calvinista fue la Revolución francesa. La obra de una burguesía rica de financieros, abogados, intelectuales, divorciados del suelo católico del país, e influenciados profundamente por el espíritu protestante y capitalista. Se puede decir que esta revolución alcanzó su más perfecta representación en la frase del rey liberal de la Casa de Orleáns, Luis Felipe, descendiente directo de aquel “Felipe Igualdad”, que había votado en pro de la sentencia a muerte de su rey y pariente Luis XVI. (Frederick D. Wilhelmsen – VERBO)

Nagasaki (71)

Quizá uno de los más claros castigos de Dios lo tenemos en Nagasaki. Esta ciudad japonesa fue el 20 de febrero de 1597 testigo del cruelísimo martirio en cruz de 26 cristianos. Pablo Miki, Juan Soan de Coto, Diego Kisai eran los tres jesuitas que encabezaban el martirio: crucificados en la cruz japonesa, en una colina enfrente de Nagasaki. Las cruces fueron levantadas en línea recta de modo que fueran divisadas desde lejos. Antes de ser crucificados, los mártires entonaron un Te Deum, como acción de gracias. Pablo Miki en nombre de todos, perdonó a sus verdugos y pronunció una frase de esperanza por el florecimiento de cristianismo en Japón. El 9 de agosto de 1945 la segunda bomba atómica norteamericana caía sobre Nagasaki y causaba 75.000 muertos. (Jaime Solá Grané)

En manos de unos pocos

Pío XI, reflejando lo que León XIII había ya apuntado contra el capitalismo liberal, escribe en la “Quadragesimo Anno”: “Salta a los ojos de todos, en primer lugar, que en nuestros tiempos no sólo se acumulan riquezas, sino que también se acumula una descomunal y tiránica potencia económica en manos de unos pocos, que la mayor parte de las veces no son dueños, sino sólo custodios y administradores de una riqueza en depósito, que ellos manejan a su voluntad y arbitrio. Dominio ejercido de la manera más tiránica por aquellos que, teniendo en sus manos el dinero y dominando sobre él se apoderan también de las finanzas y señorean sobre el crédito, y por esta razón administran, diríase, la sangre de que vive toda la economía y tienen en sus manos así como el alma de la misma, de tal modo que nadie puede ni aun respirar contra su voluntad”. (Mn. José Ricart Torrens – CATECISMO SOCIAL)

El bien común

La responsabilidad es ante todo personal. Por eso, por las opciones erradas, por las leyes inicuas, quien responde primeramente es quien las ha concebido, aprobado o promulgado. Pero debe responder también de ellas el pueblo en cuyo nombre, con cuyo consentimiento y a veces con cuyo sufragio tienen el poder los regidores. Sor Lucía fue lapidaria y segura en su juicio al hablar del Portugal: “Se salvará si no aprobase el aborto; pero, si lo aprueba, deberá sufrir mucho. Por el pecado de un individuo paga la persona responsable, pero por el pecado de una nación paga todo el pueblo. Porque los gobernantes que promulgan leyes inicuas lo hacen en nombre del pueblo que los ha elegido. (Danilo Castellano – VERBO)