
Publicado por manuelmartinezcano | Filed under Artículos - Contracorriente
13 sábado Oct 2018
13 sábado Oct 2018
Posted in Artículos - Contracorriente
Existen algunas controversias acerca del año en que llegó la Virgen del Carmen a Chile debido a la inexactitud, la extensión territorial y las diversas metodologías de evangelización que se desarrollaron durante el período de conquista en el país. Algunas fuentes indican que los misioneros agustinos la introdujeron en 1595, mientras que otras fuentes sitúan el hecho casi cien años más tarde, en 1680, pero a pesar de esta contradicción, no hay duda de que se introdujo la devoción gracias a los agustinos.
Las inexactitudes en la fecha se deben a que en el norte de Chile se comenzaban a manifestar las primeras festividades paganas con orígenes cristianos, al celebrarse las Fiestas de La Tirana en honor a la Virgen del Carmen a inicios del siglo XVI. Mientras que hacia 1640 se fundó en Concepción, al sur de Chile, la Cofradía de la Virgen del Carmen, por lo cual esta divergencia histórica hace difícil situar el origen de la advocación.
La expansión de la creencia se dio gracias a que se asoció fuertemente a los militares. Este rol se notó mayormente en la zona de Concepción, que era considerada como la frontera del dominio español y se vivían constantes batallas con los mapuches, por lo que los militares se encomendaban especialmente a la Virgen del Carmen. Sin embargo, esta no fue la principal advocación del Chile colonial, sino la Virgen de la Merced.
A pesar de que se denominó históricamente a la Virgen del Carmen como patrona o generala de los ejércitos de Chile, este título no fue otorgado canónicamente por la Santa Sede, por lo que quedó relegada a protectora de los ejércitos de Chile y Argentina. Sin embargo, en el Congreso mariano de 1918 se determinó que el objetivo era declarar a la virgen como “Patrona de Chile” por el vínculo histórico que posee el país con esta advocación mariana. De este modo, el 24 de octubre de 1923, mediante un decreto vaticano emitido por el papa Pío XI, se autorizó a los chilenos a denominar a esta advocación como “Patrona de Chile”. En el texto se declaró: “a la Bienaventurada Virgen del Monte Carmelo, Patrona Principal de toda la República Chilena, concediéndole todos los privilegios y honores que a los principales patronos de los lugares por derecho competen”.
El juramento de patronato canónico se realizó el 8 de diciembre de 1923 en la plaza de Armas de Santiago y fue presidido por monseñor Rafael Edwards. Esta fecha concuerda con el día de la Inmaculada Concepción, que es otra fiesta mariana importante de la religiosidad en Chile.
La coronación de la Virgen del Carmen se llevó a cabo tres años después y se coronó a la imagen que se veneraba en la Basílica del Salvador. Este acto fue presidido por monseñor Aloisi Masella, especialmente enviado por el papa para la ocasión. De acuerdo a relatos presenciales, se estimó que la concurrencia fue de cerca de medio millón de personas en el parque Cousiño. Según las crónicas históricas, el parque se llenó de colores, flores y las multitudes se centraban en la imagen.
En 1987, durante la visita de Juan Pablo II a Chile, se realizó la coronación de la imagen de la Virgen del Carmen que se encuentra en el Templo Votivo de Maipú. El evento tuvo lugar en la misma explanada. En la homilía de consagración, Juan Pablo II destacó lo siguiente a la multitud:
Mira con bondad a tu pueblo, Señor, que al poner una corona real sobre esta imagen de la Virgen María y de su Hijo, reconoce al Señor Jesús como Rey del Universo y aclama a la Virgen Madre como su Reina.
13 sábado Oct 2018
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Isabel
las formas de gobierno aplicadas en y por la Modernidad están viciadas desde su origen y en su raíz, pues pretenden reivindicar los derechos de la soberanía y poder afirmar la voluntad humana como superior a la divina, exiliando a Dios de la política, reclamando el derecho al ejercicio de la libertad luciferina, que -hablando con propiedad- debe llamarse “libertad negativa”, que postula que el hombre puede regular sus propias acciones y disponer de la propia persona y de las cosas según su voluntad. Sin pedir permiso o depender de la voluntad de nadie y menos aún por tanto de la voluntad de Dios. (Danilo Castellano – VERBO)
Basta hojear el magisterio pontificio. Pío XII dice: “Vemos, de una parte, cómo ingentes riquezas dominan la economía privada y pública, y a menudo también la actividad civil; la otra, la innumerable multitud de quienes, privados de toda directa o indirecta seguridad de vida, no tienen ya interés por los verdaderos y altos valores del espíritu y se cierran a las aspiraciones hacia una genuina libertad”. (1-IX-1944). (Mn. José Ricart Torrens – CATECISMO SOCIAL)
También la pesada mano del Señor cae sobre los sacrílegos burlones de la Iglesia, de sus misterios y de sus ministros y miembros. Es conocida la muerte instantánea de aquel desgraciado que se burlaba de la piedad de los turineses cuando en 1803 celebraban la conmemoración del Milagro Eucarístico de 1453. Se había atrevido a llamar “la fiesta del mulo” a la festividad del Santísimo Sacramento que, en procesión, recorría la ciudad. (Jaime Solá Grané)
Luis Felipe gritó al pueblo francés en 1848: “enrichissez vous”, ¡enriqueceos! Así colocó la virtud suprema, el valor absoluto de la vida humana, en la búsqueda de las cosas materiales de este mundo. Más tarde trataremos de indicar cómo esta doctrina liberal y calvinista produjo la reacción marxista. Aquí la citamos, simplemente, porque sería imposible encontrar una frase que más cínicamente simbolice el espíritu liberal emparentado con el calvinista. (Frederick D. Wilhelmsen – VERBO)
Esto se ha expresado de diferentes maneras, pero particularmente de manera que en el ser, en el conocimiento y en el amor se reflejan el Padre, el Hijo y el Espíritu. Si en el Hijo existe la persona divina de la sabiduría, en el Espíritu el amor -si por otra parte en la naturaleza masculina predomina la inteligencia, en la mujer el sentimiento, entonces uno lo entiende siempre como un nuevo intento de relacionar a la naturaleza femenina con una especial unión con el Espíritu Santo.
Cuando las leyes oligárquicas pervierten la moral natural universal autorizando, protegiendo y fomentando por ejemplo, pero no únicamente, lo que se llama la cultura de la muerte y otras prácticas más o menos concomitantes; una suerte de moralidad nihilista acorde con lo que consideran políticamente correcto las oligarquías que mandan, pero no sólo no ordenan sino que desordenan. (Dalmacio Negro – RAZÓN ESPAÑOLA)
Otros, los menos hoy día, dirán que el problema es del propio capitalismo, que es perverso per se, y que se requiere un traspaso general de propiedades y funciones, atribuidas a la iniciativa privada por el sistema liberal, al aparato burocrático estatal, que por obra y gracia del dios socialista convertirá la selva liberal en el paraíso comunista, a través de un “capitalismo de Estado”. (Javier de Miguel – VERBO)
13 sábado Oct 2018
Posted in Sabaticas
El Consiliario
* Los marxistas y las teologías de la Liberación afirman que Dios se hace historia. No. Dios es el Señor de la historia. Nada ocurre sin permitirlo Dios.
* Los del Nuevo Orden Mundial quieren que despreciemos la historia de nuestra patria. No la hay más hermosa. Lo que ellos quieren es una sociedad mundial asquerosa, sin Dios y sin leyes.
* Hay quienes niegan la creación de Dios porque todo viene de la evolución. Primero fue un chispazo, luego el mono y por último ellos, los monos evolucionados. Oiga, que lo ha oído un servidor.
* «Les arrancaré el corazón de piedra y les daré un corazón de carne para que sigan mis leyes» (Eclo. 11, 19-20). Tomen nota los señores eclesiásticos de la «autonomía de la conciencia». Quién no cumple la Ley de Dios se condena eternamente en el infierno.