Montserrat

El genocidio turco

Solemnidad de Todos los SantosDesde el 24 de abril de 1915, por decisión institucional del Gobierno otomano, hombres, mujeres y niños armenios en todos los territorios dominados por Turquía fueron deportados y con gran frecuencia aniquilados. No fue una matanza más como las habituales en la zona en los siglos anteriores; fue una operación moderna de genocidio, un intento formal de aniquilar completamente una población a causa de su religión, su raza, su cultura, su lengua y su historia, en definitiva de su identidad. El resultado, con al menos dos millones de muertos, es aún visible: sólo los territorios bajo dominio entonces ruso, luego soviético, conservaron su población armenia ancestral; y sólo esos armenios, más los millones de la diáspora mundial, sobrevivieron. No hay armenios en la vieja Armenia de Asia Menor, en territorios hoy poblados casi sólo por turcos y por kurdos. (Pascual Tamburri Bariain – Razón Española)

Te hallaré en los Ejercicios

Al anochecer del día anterior a los ejercicios espirituales, durante (la asignación) nocturna de los puntos (de la meditación), oí estas palabras: Durante estos ejercicios espirituales te hablaré por boca de este sacerdote para asegurarte y fortalecerte sobre la veracidad de Mis palabras con las cuales hablo en el fondo de tu alma. (Santa María Faustina Kowalska – Diario – La Divina Misericordia en mi alma)

Fracción de España

Imaginemos que España se fracciona en diferentes estados, que Cataluña se proclama independiente, que las Vascongadas y Navarra forman un Estado autónomo, que Galicia hace lo mismo y que hasta se fraccionan Aragón y Castilla. Consecuencia inmediata: ¿creéis que, al fraccionarse España en estados, se han acabado con eso los vínculos nacionales de hermandad que han tejido los siglos enlazando las almas y las generaciones españolas? No. (Juan Vázquez de Mella – El Verbo de la Tradición)

La naturaleza humana

Castellano advierte que la naturaleza humana no es materia de teorías o de visiones, esto es, no se trata de imaginarse el ens humano; antes bien, como en toda actitud filosófica, se debe respetar la naturaleza de la realidad. Y, específicamente, ante lo que se lleva dicho del sujeto en el racionalismo, habrá que notar que el hombre no es un haz de pulsiones ni un conjunto de decisiones sino un orden óptico, un ente de una naturaleza dada en la que encuentra su tendencia al fin. Por lo tanto, la perfección de su naturaleza no consiste en un acto de voluntad cualquiera (libertad negativa) sino en seguir el orden inscrito en su naturaleza. (Juan Fernando Segovia – Verbo)

Los liberalistas

Por estos rasgos mal perfilados, que no llegan a diseños o bocetos, cuando menos a verdaderos y acabados retratos, será fácil conocer muy luego a cualquiera de los tipos de la familia en sus diversas gradaciones. Resumiendo en pocas palabras el rasgo más característico de su respectiva filosofía, diremos que el liberal fiero ruge su Liberalismo; el liberal manso lo perora; el pobre resabiado lo suspira y gimotea. Todos son peores, como decía de su padre y madre aquel pillete del cuento; pero al primero le paraliza muchas veces su propio furor; al tercero su condición híbrida, de suyo infecunda y estéril. El segundo es el tipo satánico por excelencia, y el que en nuestros tiempos produce el verdadero estrago liberal. (Sardá y Salvany – El liberalismo es pecado)

El amor interpersonal

Si el amor es causa de la unión matrimonial, cuando se amengua notablemente o desaparece debe poder anularse el matrimonio. Se olvida la circunstancia -destacada por la Metafísica actual- de que a menudo el “efecto” supera a la “causa”, o -dicho en términos más adecuados- que la interacción de diversos elementos da lugar con frecuencia a entidades cualitativamente distintas que presentan un sentido originario. (Alfonso López Quintás – Manipulación del hombre en la defensa del divorcio)

Lutero y las revoluciones

Lutero favoreció el nacimiento del Estado moderno, puso en movimiento los nacionalismos y la secularización; así como la afirmación del subjetivismo, sobre todo moral (…); sentó las premisas de una nueva concepción eclesiológica (en sí misma “revolucionaria”) con la cual se enfrentarán (pero con metodologías y resultados muy distintos) dos concilios: el de Trento y el Vaticano II. La Reforma es un fenómeno complejo, que mostró su verdadera naturaleza sobre todo con las consecuencias que ha traído gradualmente en el tiempo: la Revolución francesa y el americanismo, por ejemplo, no habrían nacido y serían incomprensibles sin la Reforma luterana. (Crónicas – Verbo)