San Jerónimo - Y el león

Por cualquier Misa con devoción celebrada y oída salen muchísimas almas de las penas del Purgatorio, y a las otras que quedan en él se les disminuyen las muchas penas que allí padecen. El Señor nos concede todo lo que en la Santa Misa le pedimos y más aún, nos da aquello que nosotros no pensamos ni siquiera pedirle y que nos es más necesario.

(San Jerónimo)