El Comité de Redacción

San Antonio de Padua, Virgen María y Niño JesúsLlevamos muchos años escuchando, de unos y otros, que las cosas en España y en el mundo en general, no van bien, que hay que hacer algo para dar la vuelta a la situación. Lograr que en España se vuelva a respirar más en católico y conseguir para nuestras familias, y para toda la sociedad, un ambiente que nos ayude, a chicos y mayores, a estar cerca de Dios y alejados de los peligros del mundo.

Dar vuelta a la situación es un reto para todos y nadie se tiene que sentir ajeno a esa tarea. Unos podrán estar en primera línea política o eclesial, otros estarán en sus casas, limitados por sus años o por enfermedades, pero nadie tiene que sentirse ajeno a la tarea de luchar por conseguir una España mejor, un ambiente familiar católico y que la práctica religiosa aumente en nuestro entorno.

Todos los que formamos parte de la gran Familia de EL PAN DE LOS POBRES estamos, gracias a Dios, a la Virgen María y a San Antonio de Padua, en primera línea del “frente”, contribuyendo a ello y beneficiándonos de la lectura y de las campañas que lanzamos para ello, desde EL PAN DE LOS POBRES.

No nos cansaremos de repetir: lo que es bueno para la Iglesia es bueno para nosotros, para EL PAN DE LOS POBRES y viceversa: lo que es bueno para EL PAN DE LOS POBRES, para nosotros es bueno para la Iglesia. Es importante no perder de vista y recordar, machaconamente, lo que decía San Ignacio de Loyola: “El hombre ha sido creado para alabar, hacer reverencia y servir a Dios nuestro Señor”. Cuando las personas, mayores o jóvenes, perdemos de vista esta idea, tenemos un riesgo grande de perder el “Norte” y alejarnos de los planes que Dios ha previsto para cada uno de nosotros, que somos únicos e irrepetibles a los ojos de Dios. No nos desanimemos, como dijo la Virgen María en Fátima, hace más de 100 años: “Por fin, Mi Inmaculado Corazón triunfará”.

(EL PAN DE LOS POBRES)