P. Alba
El ángelus se reza tres veces al día: por la mañana, al mediodía y por la tarde.
Rezado
V. El Ángel del Señor anunció a María.
R. Y concibió por obra y gracia del Espíritu Santo.
Avemaría
V. He aquí la esclava del Señor.
R. Hágase en mí según tu palabra.
Avemaría
V. Y el Verbo de Dios se hizo carne.
R. Y habitó entre nosotros.
Ave maría
V. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.
Oremos.
Infunde, Señor, tu gracia en nuestras almas, para que los que hemos conocido, por el anuncio del Ángel, la Encarnación de tu Hijo Jesucristo, lleguemos por los Méritos de su Pasión y su Cruz, a la gloria de la Resurrección.
Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
Gloria al Padre tres veces.
Cantado
- El Ángel vino de los cielos / y a María le anunció / el gran misterio de Dios Hombre / que a los cielos admiró
Virgen Madre, Señora nuestra / recordando la Encarnación / te cantamos tus hijos todos / como Estrella de salvación.
- Yo soy la esclava del Señor, / mi Dios, / la Virgen dijo al contestar, / que se haga en mí según has dicho, / se cumpla en mí su voluntad.
- Y el Verbo para redimirnos / tomó su carne virginal, / haciéndose hombre entre los hombres, / librándonos de eterno mal.
V. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios., Etc.
Sistema político. El Concilio no aboga por ningún sistema de participación política determinado, con tal de que ésta sea auténtica y la mayor posible (15). El documento episcopal de 1966, sobre «La Iglesia y el orden temporal a la luz del Concilio Vaticano II», enseña que, habiendo voluntad de acercarse al ideal del Concilio, elegir la fórmula concreta es de los ciudadanos, no de los pastores. Los que prefieran una no excluyan en nombre del Evangelio la posibilidad de otras. No hay motivo para un juicio moral de la Jerarquía contra las instituciones vigentes en España. El documento de 1973 acentúa el derecho a la pluralidad de opciones y la exigencia de su posibilidad efectiva, y trata sobre la legitimidad y condiciones de la «denuncia profética».
*Los que llenan sus discursos con la palabra “justicia” y no creen en Dios y en la verdad, están tocando el violón.
La resurrección final de todos los muertos es un dogma de nuestra fe católica. Consta expresamente en la Sagrada Escritura y ha sido definido solemnemente por la Iglesia en su magisterio infalible.
Una vez más me cabe la satisfacción de saludaros y de tener con vosotros esta conversación familiar en el umbral de un nuevo año que se presenta, como el que ahora termina, con aspectos muy favorables, que superan con creces las inevitables dificultades y contratiempos inherentes a la vida de los hombres y de los pueblos, en los años difíciles que nos ha tocado vivir.