Monseñor José Guerra Campos
Separata del “Boletín oficial del Obispado de Cuenca”
Núm. 5, mayo 1986

Guerra campos con el PapaSistema político. El Concilio no aboga por ningún sistema de participación política determinado, con tal de que ésta sea auténtica y la mayor posible (15). El documento episcopal de 1966, sobre «La Iglesia y el orden temporal a la luz del Concilio Vaticano II», enseña que, habiendo voluntad de acercarse al ideal del Concilio, elegir la fórmula concreta es de los ciudadanos, no de los pastores. Los que prefieran una no excluyan en nombre del Evangelio la posibilidad de otras. No hay motivo para un juicio moral de la Jerarquía contra las instituciones vigentes en España. El documento de 1973 acentúa el derecho a la pluralidad de opciones y la exigencia de su posibilidad efectiva, y trata sobre la legitimidad y condiciones de la «denuncia profética».

Mas no son los textos los que guían la situación. El de 1973 se redacta en un clima polémico (16). Bajo ellos actúan fuerzas que los desbordan. La composición de la Conferencia Episcopal había cambiado, con miembros complacientes hacia esas fuerzas e inclinados a tomar partido imponiendo lo que llaman «línea pastoral» en materias discutibles, en las que no cabe vincular las conciencias desde la unidad del Magisterio (17). Esta trayectoria desembocará tres años después de la muerte de Franco en una nueva «línea», mantenida durante años y muy pregonada por el Cardenal Tarancón, orientada a «establecer una gran plataforma de convivencia, superadora de tantos enfrentamientos históricos» (18).

Esa «línea» comprende tres elementos: a) Apoyo a una Constitución sin referencia a valores cristianos, con un pluralismo moralmente indeterminado, b) Dentro de ese pluralismo, a la Iglesia le basta la libertad común, desde la cual influirá sobre la sociedad predicando, c) Como aportación especial a la convivencia, la Iglesia evitará la polarización y las luchas por razones religiosas, impidiendo que los católicos se agrupen como tales políticamente, prefiriendo que se inserten en cualesquiera organizaciones. Lo que hicieron prácticamente sin límites: en efecto, en los partidos socialistas y comunistas no serán pocos los clérigos y militantes de la Acción Católica. El no patrocinar a un Partido Demócrata- cristiano sigue la línea anterior del Episcopado (19); no fue novedad, como no lo fue, a pesar de la sorpresa de gentes del Vaticano, su fracaso electoral.

Notas

  1. Gaudium et spes, núms. 73-75. Tampoco excluye para los sindicatos la fórmula de Corporación de Derecho público. Cf. Instrucción del Episcopado, junio 1966, núms. 5-6 (Doc. col., páginas 394-399).
  2. El documento episcopal de 1973 se publicó con veinte votos en contra y cuatro abstenciones.
  3. Un Obispo, según el cual el documento aludido en la nota anterior no tiene autoridad doctrinal, le atribuye autoridad de gobierno (de la que carece). «Bol. Cuenca», 1973, pág. 364.
  4. Documento de la Conferencia Episcopal sobre la Constitución proyectada (núm. 1; cf. «Bol. Cuenca», enero 1978, págs. 5-22). Sobre la Constitución aprobada: cf. ibidem, nov. 1978, páginas 197-203; y J. Guerra, La ley de divorcio y el Episcopado Español; ediciones ADUE, Madrid, 1981, pág. 34. El Arzobispo Primado, Cardenal González Martín —y con él otros ocho Obispos diocesanos —mostró los peligros morales de la Constitución, que luego se han verificado.
  5. Cf. la declaración colectiva del Episcopado ante la nueva Constitución de la República, diciembre 1931 (Doc. col., páginas 160-181); véase el número 9 de la sección IV (ibidem, página 176).