Madre Rafaela Mª de Jesús Hostia - 20A veces estando en el cortijo, me levantaba a las cinco de la mañana aproximadamente, para ir a Deifontes a comulgar, sin que mis padres se dieran cuenta. Yo me ataba a la mano o al pie una cuerda la pasaba debajo de la puerta y la muchacha que trabajaba en casa me daba un tironcito desde a fuera, esa era la contraseña, yo me levantaba a prisa, me lavaba la cara y me vestía corriendo, sin hacer ruido para que nadie se despertarse, entonces salíamos de casa, atravesábamos montes hasta llegar a la carretera corriendo a todo correr, para poder estar de vuelta a las nueve que era la hora del desayuno. Acababa rendida de tanto correr, pero merecía la pena porque Jesús descansaba en mí.