Ildefonso Rodríguez Villar
Puntos breves de meditación
sobre la vida, virtudes y advocaciones litúrgica
de la Santísima Virgen María
26ª edición, Valladolid, 1965
1º Sus fundamentos. -Más de una vez habrá brotado de nuestros -labios y de nuestro corazón este título con que es llamada la Santísima Virgen… ¡La Omnipotencia Suplicante!… y este título debe servir para consolidar siempre nuestra confianza en la Santísima Virgen. -Porque aquí aparece la Virgen como Reina verdaderamente soberana y poderosa, que dispone de todo… y exclusivamente en favor de sus hijos.
María es Omnipotente…, con una omnipotencia no natural, no esencial en Ella como es la de Dios… sino comunicada o participada de Él…; no omnipotente por naturaleza…, sino por gracia… -Y esto, ¿por qué?… pues por su dignidad. -María ha sido elevada a la dignidad más alta… y si el poder ha de estar en relación con la dignidad…, corresponde a María un altísimo poder…
Al renovar Copérnico la idea de inmovilidad del Sol en el espacio y doble movimiento de la Tierra, entre las primeras reacciones llamativas, por motivo religioso, está la de Lutero, proclamador de la libre interpretación de la Biblia, el loco -«Narr»-, que vino a trastornar la Sagrada Escritura. Esa ortodoxia luterana repercutió en astrónomos de Suecia, por presión de la Facultad de Teología de Upsala, hasta casi final del siglo XVII. Aún no mediado el XVI, en plena Contrarreforma, Paulo III recibió complacido la obra de Copérnico, en su primera edición latina de Nuremberg, impresa con dedicatoria al Sumo Pontífice, previamente autorizada. En la Universidad de Salamanca, entonces la primera del mundo en Teología, se enseñaba sin dificultad la nueva doctrina.
Con el mismo ímpetu de los torrentes que desde las cumbres se despeñan ardorosos para formar los grandes ríos, así entró en el corazón de la Iglesia la llamada ERA MARIANA, La era mariana alude a la presencia de María en la historia de la Iglesia de una manera excepcional. La que es la Madre de la Iglesia y Madre universal de los hombres, siempre ha ejercitado su acción maternal a lo largo de las generaciones humanas. Pero singularmente la Virgen María se ha hecho presente de una forma desconocida hasta esta época, por su proximidad, por la continuidad de sus apariciones, para dar respuesta con sus apariciones, por dar respuesta con sus mensajes a todos los problemas de los tiempos modernos, que son los tiempos de las apostasías y de la impiedad. Llevamos dos siglos de la ERA DE MARÍA.
La posición de la Iglesia en la guerra de 1936-39 fue lo que fue, es decir, lo que entonces movía la intención y los sentimientos de los protagonistas. Interpretaciones y juicios de tiempos posteriores, incluso en gentes de Iglesia, son historia de los tiempos posteriores, no de 1936-39. Algunos de los que en los años 70-80 evocan con reticencias o distanciamiento los años 30-40 habían expresado en aquel momento lo que entonces sentían, y esta es la historia inmutable de aquel momento (1).