
Publicado por manuelmartinezcano | Filed under Artículos - Contracorriente
11 jueves Jun 2020
11 jueves Jun 2020
Posted in P. Manuel Martínez Cano

Padre Manuel Martínez Cano mCR.
San Lucas nos narra la parábola de Jesús de la higuera infructuosa: «Y les dijo esta parábola: Uno tenía una higuera plantada en su viña, y fue a buscar fruto en ella, y no lo encontró. Dijo entonces al viñador: Ya ves, tres años llevo viniendo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro. Córtala. ¿Para qué va a perjudicar el terreno?”. Pero el viñador respondió: Señor, déjala todavía este año y mientras tanto yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto en adelante. Si no, la puedes cortar”. (Lc. 13, 6-9).
La higuera infructuosa es la imagen del alma estéril que abusa de la gracia de Dios. Nuestra Santa Madre Iglesia ha cultivado nuestras almas con cuidados extraordinarios. Los sacramentos del Bautismo, Confirmación, Penitencia, Eucaristía, matrimonio… ¿Qué frutos de santidad hemos dado? Sí, somos débiles. San Pablo también lo era. Pero Jesús le dijo: «Te basta mi gracia». Nosotros también tenemos la gracia de Dios para ser santos. Vamos a intentarlo. Y quiera el Señor que podamos afirmar lo que dijo San Pablo a los Filipenses: «Todo lo puedo en aquel que me conforta».
Somos débiles, pero con la gracia de Dios podemos ser santos. Jesús siempre nos perdona, como perdonó a María Magdalena, la mujer adúltera, a Pedro… Nuestro Señor Jesucristo también aplica su justicia divina a quienes no quieren aprovecharse de sus dones. A los de Corozaín y Betsaida les dijo: «¡Ay de ti, Corozaín, ay de ti, Betsaida! Si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que en vosotras, hace tiempo que se habrían convertido, cubiertas de sayal y ceniza. Pues os digo que el día del juicio les será más llevadero a Tiro y a Sidón que a vosotras. Y tú, Cafarnaún, ¿piensas escalar el Cielo? Bajarás al abismo. Porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que en ti, habría durado hasta hoy”. (Mt. 11, 21-23).
Jesús nos ama infinitamente y quiere sentirse amado. Se hace presente en nuestras vidas con inspiraciones, el Evangelio, dones y gracias especiales. Vive con nosotros y la sagrada Eucaristía. San Pablo se convirtió, también San Agustín. Millones de hombres y mujeres se han convertido y son amigos del Señor. Seamos amigos de Jesús.
El Sagrado Corazón de Jesús es Dios y hombre verdadero. Nos ama con su Corazón Divino y su Corazón humano. Arranquemos de nuestras almas todas las pasiones desordenadas para siempre amarle a Él; por encima de todas las cosas que nos ha dado. Démosle gracias por todo cuando nos ha dado y está dando.
Lo más gozoso para las personas es ordenar sus vidas conforme a la voluntad de Dios. Dios es Amor. Y quiere que vivamos de amor al prójimo por amor a Él. El desorden moral de la sociedad en la que vivimos, puede engañarnos. No nos engañarán si vivimos bien el primer Mandamiento: amar a Dios con todo el corazón, con todas las fuerzas, con todo el alma. San Ignacio de Loyola nos recuerda que el hombre ha sido creado para amar y servir a Dios nuestro Señor y mediante esto salvar su alma. Dios quiere que seamos eternamente felices con Él en el Cielo. El mundo es un enemigo que quiere impedirlo. Muchos se han olvidado de Dios. Y no son felices. «La más grande calamidad del hombre no es la pobreza, la enfermedad, ni la adversidad de los acontecimientos, ni las decepciones del corazón, ni la muerte; es la desdicha de ignorar para qué vive, sufre y pasa» (E. Lamy). ¡Apóstoles de Cristo, para salvar almas! Hijos de María Santísima, Corredentora de la Humanidad.
10 miércoles Jun 2020
Posted in Artículos - Contracorriente

10 miércoles Jun 2020
Posted in Miguicas

Padre Martínez m.C.R.
* «El lógico desequilibrado se afana por aclararlo todo, y todo lo vuelve confuso, misterioso» (Chesterton).
* Los últimos Papas nos han hablado de la existencia del diablo. Los teólogos papanatas dicen que el diablo no existe.
* Hay políticos convencidos de que van a recrearlo todo. Van a corromperlo todo. No podrán.
* La Iglesia siempre ha enseñado el ecumenismo. Lo contrario es la falsa conciliación.
* La fortaleza espiritual de la mujer es absolutamente necesaria para la humanización de la sociedad.
* En la práctica de las virtudes teologales fe, esperanza y caridad, debemos ser radicales. Al máximo.
* La democracia moderna está fundamentada en el error. Sin Verdad, la sociedad se corrompe.
* «Muchos judíos y prosélitos adoradores de Dios siguieron a Pablo y Bernabé» (Hechos 13, 43). Los prosélitos se convirtieron al oír a San Pablo.
* Descansaremos eternamente felices en el Cielo. Ahora toca combatir los nobles combates de la fe.
* «Al llegar la guerra, la Iglesia recobro su libertad en la zona nacional. En la llamada Zona Roja se procedió desde el primer momento a su destrucción. La Iglesia deja de existir como institución pública reconocida» (Obispo José Guerra Campos).
09 martes Jun 2020
Posted in Guerra Campos

D. José Guerra Campos
El octavo día
Editorial Nacional, Torrelara, Madrid, 1973
La verdad de Cristo es nuestra luz. Para no perderla de vista en medio de la confusión, hemos tenido que recordar algunos criterios orientadores. Más agradable hubiera sido dar sólo el alimento sabroso de la doctrina de la fe. A ella volveremos, Dios mediante. Pero cuando hay una epidemia, no es menos necesario proporcionar la medicina.
El hecho de la confusión lo habíamos condensado en estas palabras: «En el seno de numerosos grupos, desde publicaciones, cátedras de enseñanza religiosa, y a veces desde la misma predicación sacerdotal, se vierten -como doctrina de la Iglesia- ideas contrarias a la misma; al parecer, sin una desautorización eficaz» (1).
Algunos se preguntarán, inquietos: ¿Advierten este hecho los pastores? Como respuesta, permítanme dedicar este breve espacio a leer algunos textos oficiales recientes; todos del último año.
El Papa, que no cesa de referirse al problema en centenares de ocasiones, al cumplirse cinco años después del Concilio dirigió una exhortación a todos los obispos del mundo, invitándoles a transmitir la verdad de Dios en su integridad y pureza a los hombres contemporáneos, con valentía, no sólo de manera colectiva, sino asumiendo cada uno su responsabilidad personal. «Numerosos fieles -decía- se sienten turbados en su fe por un cúmulo de ambigüedades, de incertidumbres y de dudas en cosas que son esenciales» (2).
Notas:
(1) En la emisión del 15 de mayo.
(2) Exhortación del 8 de diciembre de 1970, publicada el 5 de enero de 1971. El Papa añade los siguientes ejemplos: «… como los dogmas trinitario y cristológico, el misterio de la Eucaristía y de la presencia real, la Iglesia como institución de salvación, el ministerio sacerdotal en el seno del pueblo de Dios, el valor de la oración y de los sacramentos, las exigencias morales concernientes, por ejemplo, a la indisolubilidad del matrimonio y el debido respeto a la vida…»