En 2011 los síntomas de la esclerosis múltiple se hacen cada vez más insoportables para Emanuela: ya ha perdido la vista, el avance es inexorable, y además tiene calambres, espasmos y un dolor devastador afecta a todo el sistema nervioso. Emanuela es alimentada e hidratada por goteo. A principios de 2016 aparecen las últimas etapas de la enfermedad: ya no puede soportar el dolor sin la ayuda de la morfina y estando en cama.
“Mi madre quería a toda costa ofrecerme una peregrinación a Lourdes en la primavera, para mi cumpleaños, recuerda Emanuela. Insistió tanto que, a pesar de las malas condiciones, hicimos el viaje de quince horas en Sigue leyendo



