Mártires en vida
Vivíamos en una ciudad muy próxima a la frontera con el Líbano. Y de pronto, llegaron los terroristas. Un día mi sobrino, que también se llama Elías, y yo, fuimos secuestrados juntos. Fuimos maniatados fuertemente y amordazados. Estos terroristas de AI-Nusra nos llevaron prisioneros a un convento cristiano que había sido tomado por la fuerza y profanado por ellos. Tuvimos que presenciar, totalmente impotentes, cómo destruían iconos delante de nosotros. Fue muy duro. Siempre es así. Quieren obligarte por la fuerza a renegar de tu fe y a convertirte al islam. Nosotros nos negamos continuamente. Mi sobrino, que tiene 23 años, llegó a decirles un día a la cara: “No tememos morir por Cristo”. Todos los días nos insultaban y nos decían: “Los cristianos sois cerdos y no merecéis vivir”. (Alfa y Omega/Portaluz) Sigue leyendo




