LA MISA… con ojos de niño 8
22 domingo Ago 2021
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21 sábado Ago 2021
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La catedral metropolitana de Santa María (Saint Mary’s Metropolitan Cathedral en inglés) es la iglesia–catedral de la Arquidiócesis de Sídney, sede del arzobispo católico de Sídney, Anthony Colin Fisher. La catedral está dedicada a María Auxilio de los Cristianos, patrona de Australia, por lo tanto el templo es también el Santuario Nacional Católico de Australia. Santa María tiene el título y la dignidad de basílica menor, otorgado por el Papa Pío XI en 1930.
Es la iglesia más grande de Australia, aunque no la más alta. Está situada en College Street en el corazón de la ciudad de Sídney, donde, a pesar de la gran altura de los edificios del Distrito Central de Negocios de Sídney (CBD), su imponente estructura y las dos torres hacen que sea un punto de referencia de todas las direcciones. En 2008, la Catedral de Santa María se convirtió en el punto de encuentro para la Jornada Mundial de la Juventud 2008 y contó con la visita del Papa Benedicto XVI.
Sídney fue fundada el 26 de enero de 1788, como una colonia penal, gobernada en nombre del rey Jorge III por el capitán Arthur Phillip, a los presos transportados desde Gran Bretaña. Un buen número de personas que llegaron a Sídney, en ese momento eran militares, algunos con sus esposas y familiares. Había también un número de colonos libres.
La colonia fue evangelizada por el reverendo Richard Johnson de la Iglesia de Inglaterra. Ninguna disposición específica fue hecha para las necesidades religiosas de los reclusos y de los muchos colonos que eran católicos. Para corregir esto, un pastor irlandés, el reverendo padre O’Flynn, viajó a la colonia de Nueva Gales del Sur, pero al llegar sin la aprobación del gobierno, fue enviado a casa.
Fue en 1820 cuando dos sacerdotes, el padre Conolly y el padre John Therry, llegaron como representantes oficiales de la iglesia católica en Australia. El padre Conolly viajó a Tasmania y el padre Therry se quedó en Sídney.
Se dice que el día de su llegada, Therry tuvo una visión de una iglesia poderosa de piedra dorada dedicada a la Santísima Virgen María con sus torres gemelas elevadas sobre la ciudad de Sídney. Esta visión se hizo realidad, después de 180 años y con la construcción de tres edificios intermedios.
El padre Therry solicitó una concesión de tierra sobre la que poder construir una iglesia, hacia el lado oeste de Sídney, a Darling Harbour. Pero la tierra que se le asignó fue hacia el este, junto a una serie de proyectos de construcción del gobernador, Lachlan Macquarie (el hospital de 1811, el cuartel de Hyde Park y la iglesia Anglicana de Santiago, que también fue utilizada como tribunal de justicia. El sitio de la iglesia católica se encontraba en lo que ahora es el área de Hyde Park, con avenidas de árboles y la fuente de Archibald.
La primera piedra de la iglesia de Santa María se colocó el 29 de octubre de 1821 por el gobernador Macquarie. Era una estructura cruciforme de piedra simple, que rendía homenaje a la moda creciente del estilo neogótico en sus ventanas ojivales y pináculos. En 1835, el sacerdote John Bede Polding se convirtió en el primer arzobispo de la iglesia católica en Australia. En 1851 el edificio fue modificado por el diseño de Augustus Welby Pugin. El padre Therry falleció el 25 de mayo de 1864. El 29 de junio de 1865, la iglesia se incendió y quedó destruida.
El siguiente archidiácono, el padre McEnroe, se dedicó a la planificación y recaudación de fondos para construir la catedral actual, sobre la base de un plan elaborado por el arzobispo Polding, el cual se puso en contacto con William Wardell, un discípulo de Augustus Welby Pugin, el arquitecto más destacado del movimiento neogótico. Polding había quedado impresionado con la construcción del colegio de San Juan en la universidad de Sídney. Polding dio carta blanca a Wardell para realizar el diseño, diciendo: Cualquier plan, cualquier estilo, cualquier cosa que sea hermosa y grande, en la medida de nuestro poder. Wardell también había diseñado y empezado a trabajar en la Catedral de San Patricio de Melbourne, en 1858.
Iba a ser realizada en dos etapas intermedias. Un primer edificio fue construido de madera a modo temporal, que también fue destruido por un incendio en el verano de 1869. La disposición transitoria siguiente fue la construcción de un edificio de ladrillo resistente en el sitio, aún no la catedral definitiva, sino la «escuela de Santa María», que iba a servir incluso después de que la estructura actual de la catedral entrase en uso.
19 jueves Ago 2021
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Antes de conocer a Monseñor Guerra Campos, yo oía comentarios sobre él de que reunía en su persona el atractivo de la santidad y el de una gran simpatía natural; pero después de algún tiempo de conocerlo y tratarlo más de cerca veía que a aquella realidad se podían añadir muchas más cualidades: además de santo, era sabio, humilde, sencillo, amabilísimo en el trato, paciente para escuchar, agudo para penetrar y resolver atinadísimamente los conflictos que nos preocupaban.
En las audiencias que nos concedía nunca manifestaba cansancio ni prisa por terminar. Por el contrario, como si no tuviera nada más importante, nos atendía durante dos horas o más, que eran para nosotras de grandísimo provecho y enseñanza.
Ante su compostura y porte tan digno, a la par de la confianza que inspiraba, se sentía también la presencia de la autoridad que representaba.
Y todo esto lo veían y alababan hasta la gente de los pueblos.
Coincidimos varias veces en sus confirmaciones y pudimos comprobar el interés. y, la unción que ponía en aquellas celebraciones. Sus catequesis eran magistrales, tanto si el auditorio era multitudinario como si se trataba del último villorrio de la provincia. Le oí predicar una vez que la iglesia, y él en su lugar, atendía a todos y a cada uno en particular y que no le pesaría seguir allí si preciso fuera, durante toda la tarde y aún la noche entera.
En cierta ocasión, y a propósito de esto, por haber un solo confirmando en una de las aldeas, el párroco para simplificar, dispuso que el muchacho se uniera a la ceremonia del otro pueblo con grupo numeroso. Al llegar el Sr. Obispo y enterarse por el mismo párroco, que esto había causado disgusto a la familia del chico, le ordenó inmediatamente que rectificara el plan y subiera al pueblo antes que él y preparara todo lo necesario para que la confirmación del confirmando único fuera en su pueblo. Esto complació muchísimo a toda la gente que disfrutó lo indecible con la preciosa celebración y mayor presencia del Sr. Obispo.
Cuando lo hicieron Obispo de Cuenca, nos ofrecimos para trabajar en sus parroquias rurales y enseguida nos buscó lugares necesitados.
Desde entonces nunca dejó de darnos su más cordial acogida y protección, convirtiéndose para nosotras en el mejor consejero, al que acudíamos en los momentos difíciles con verdadera confianza filial.
Sintiéndonos, pues, tan vinculadas a él, nos ha afectado y entristecido muchísimo su muerte; pero estamos seguras que después de haber combatido tanto en la tierra por la causa de Dios, habrá recibido ya su corona de gloria y que desde el Cielo seguirá protegiéndonos.
D. José siempre llevó en lo hondo de su corazón a todos y cada uno de los feligreses de Cuenca. Amaba como buen padre y pastor a todos los sacerdotes de Cuenca.
Directora General de las Misioneras Rurales
19 jueves Ago 2021
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Terminado el concilio de Jerusalén, Pablo, acompañado de Silas, se dirigió por Siria a Cilicia y Licaonia, donde visitó las comunidades cristianas de Derbe y Listra. Allí se les unió su discípulo, converso, Timoteo. Pasaron a Iconio y continuaron a través de Asia Menor; llegaron a Tróade, desde donde embarcaron hacia Macedonia; allí se les unió el médico Lucas, autor de los Hechos de los Apóstoles. Era el primer territorio europeo que pisaba San Pablo.
Pablo fue encarcelado en Filipos; en la cárcel convierte al carcelero. Cuando le dejan en libertad y tiene que abandonar la ciudad, deja una buena comunidad cristiana. En Filipos convirtió a la matrona Lidia (Hch 16, 14).
Pablo llega a Tesalónica y predica en la sinagoga. Consigue muchas conversiones que provocan una persecución sangrienta de los judíos contra los cristianos; Pablo huye de la ciudad y marcha a Berea, donde predicó también con éxito, pero perseguido de nuevo por los judíos, se fugó. Huyendo llegó a Atenas, centro de la cultura clásica, donde tuvo la oportunidad de dirigir la palabra en el areópago; se convirtieron algunas personas importantes, entre ellos Dionisio el Areopagita.
San Pablo quedó defraudado de la superficialidad de los filósofos, que se burlaban de él, y decidió marcharse a Corinto, la ciudad más rica del Oriente europeo, donde vivió año y medio. Los judíos le denunciaron al procónsul Galión, pero Pablo resolvió todas las dificultades. Allí convirtió al jefe de la sinagoga, Crispo, y organizó una de las comunidades cristianas más importantes.
Desde Corinto escribió Pablo las primeras cartas que se conservan, dirigidas a los cristianos de Tesalónica. El año 53 dejó Corinto para ir a Jerusalén y cumplir una promesa que había hecho. De Jerusalén se dirigió a Antioquía.
El año 54 emprendió Pablo su tercer viaje apostólico, acompañado del joven Tito. Primero hizo una gira rápida por Asia Menor y después se dirigió a Éfeso, una de las ciudades más importantes del Oriente, donde vivió dos años y medio, desarrollando una actividad apostólica extraordinaria.
En Éfeso, Pablo consiguió muchas conversiones, lo que le proporcionó una violenta persecución que fue causa de su salida de la ciudad. De Éfeso marchó a Tróade y de allí a Macedonia. En Filipos se encontró con Timoteo, a quien había mandado a Corintio con una carta para aquellos cristianos. Las noticias que le dio Timoteo alegraron el corazón de Pablo, que se animó a escribirles otra carta. San Pablo escribió también a los cristianos de Galacia.
Pocos días después partió para Grecia. Estuvo tres meses en Corintio. Aquí escribió la famosa Carta a los Romanos, que es un verdadero tratado de teología.
De Corintio emprendió el viaje de vuelta a Jerusalén, atravesando Macedonia. En Tróade resucitó a un muerto. Al despedirse de Mileto, predicó con mucha ternura. Pasó a Cesarea y de allí a Jerusalén, donde entregó abundantes limosnas a los cristianos de esta comunidad. Era el año 58.
Pablo fue acogido con gran alegría en Jerusalén (Hch 21, 17 ss). Pero no por todos. Los judíos venidos de Asia Menor se alborotaron y se enfrentaron contra el Apóstol de los gentiles, poniendo en peligro su vida. El tribuno Lisias logró arrebatarlo de las manos de las turbas y, para contentar al pueblo quiso castigarlo, mandando que lo azotaran. Pablo lo impidió, alegando su derecho de ciudadano romano.
Lisias mandó que el Sanedrín juzgara a Pablo, pero dándose cuenta que lo querían condenar a muerte sin pruebas, lo impidió.
Los judíos se comprometieron a no comer ni beber hasta que no hubieran matado a Pablo. Lisias, para desembarazarse del problema, envió a Pablo a Cesarea, para que el procurador Félix se hiciera cargo del preso. Dos años estuvo preso (58- 60) en la cárcel de Cesarea.
Festo, sucesor de Félix, quería que Pablo fuera juzgado de nuevo por el Sanedrín. El Apóstol apeló al César y fue enviado a Roma (Hch 25, 10ss).
16 lunes Ago 2021
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