
Publicado por manuelmartinezcano | Filed under Artículos - Contracorriente
21 sábado Mar 2020
21 sábado Mar 2020
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En primer lugar se ha de decir que como en la guerra civil desapareció el Archivo Conventual, no podemos precisar el año exacto en que comenzó a formarse la Virgen en el tejo plano y sin brillo (de 15 por 10cm.), que Sor Rosalía usaba para tapar el cántaro de su celda.
Tampoco sabemos por cuánto tiempo ella lo mantuvo en secreto sin comunicárselo a nadie, solo cuando una terrible sequía amenazaba la comarca y sacan en rogativas a la Patrona pero el Cielo no se abre, Sor Rosalía siente el impulso interior de manifestar su secreto a la Comunidad y al Párroco del pueblo: “Hasta que no saquen a mi Virgen, dice, no va a llover”. El Párroco se resistía a sacar una simple teja, pero al fin accedió. Convocó a los fieles y comenzó la procesión. Cuentan las más ancianas que antes de llegar a la primera esquina, el Cielo se cubrió de nubes y comenzó a llover durante varios días. Así las cosechas se salvaron y la Virgen se manifestó al pueblo. Entonces se le hizo la urna donde se venera en la actualidad y así comenzó una gran devoción popular en el pueblo de Villarrobledo (Albacete), que perdura en el tiempo hasta el día de hoy.
Es un hecho constatado por todos, y especialmente por las personas más ancianas; que la Virgen, con el paso de los años va creciendo hacia afuera y definiendo en relieve, cada vez más, sus rasgos. Ella solita va formando una capa de brillo (como si fuera un “barniz”), se pinta ojos, boca, cejas, incluso en el último estudio han descubierto, con lupa de aumento, las pestañas. Pero es un proceso tan lento que apenas es perceptible. Recientemente ha surgido un movimiento de investigación en torno a ella, aplicando a la Teja los últimos avances técnicos para estudiar el fenómeno y comprobar su autenticidad. En el estudio radiológico aparecen en la Virgen las diversas capas de su formación. Y sus rasgos perfectamente definidos
En 1917 una niña de 2 años cae gravemente enferma (Remedios Barnuevo), ya los médicos la dan por muerta. Su madre pone toda su confianza en la Virgen de la Teja y pide a las Monjas Clarisas que, por favor, dejen traerla a la habitación donde yace la niña. Y le hace esta promesa: “Si me la curas; mientras yo viva pagaré una novena en acción de gracias”. La niña recuperó la salud y la familia encargó a un sacerdote de Toledo que compusiera el texto de una Novena en honor de la Virgen de la Teja. Durante más de 60 años se estuvo haciendo en nuestra iglesia la Novena que comenzaba el día de San Francisco y acababa el día del Pilar. Pero al morir Doña Remedios y por diversas circunstancias, dejó de hacerse la Novena.
Hemos podido constatar auténticas conversiones de personas alejadas, enfermos de cáncer que, después de estar en el quirófano anestesiados, han salido sin intervenir, porque el tumor ya no estaba; curaciones de personas al borde de la muerte,…
14 sábado Mar 2020
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Según la «historia Sacra», escrita por el P. Fr. Diego de Carmona Bohórquez, la imagen de la Virgen de Regla, fue mandada a construir por el mismo San Agustín, doctor de la Iglesia, siendo obispo de Hipona (Norte de África). El santo tenía la imagen en su oratorio.
Trece años después de la muerte de San Agustín (443), Hipona era atacada por los Vándalos, porque el diácono San Cipriano y otros monjes de la orden de los agustinos se vieron obligados a escapar a España. Al llegar colocaron la imagen frente al mar. Allí creció la devoción, llegando a ser el monasterio de Regla.
La imagen de Nuestra Señora de Regla, según se cree, siempre fue de color negro. Así nos recuerda a los Cantares de Salomón: «Negra soy, pero hermosa hija de Jerusalén».
En el siglo VIII los monjes tuvieron que huir por la invasión de los moros y ocultaron la Ntra. Sra. de Regla cerca del monasterio. En el siglo XIII, tras la victoria de Alfonso el Sabio, la Santísima Virgen, en una visión a un canónigo regular de la Catedral de León, le mostró el lugar donde se hallaba enterrada su imagen y le pidió que viniese a desenterrarla para retornarla a su antiguo santuario. El canónigo obedeció y, cuando se encontraba en el lugar y descansando bajo una higuera, escuchó una voz angelical que del centro de la tierra le decía:
«Este es mi lugar», voz que repitiéndose, confirma al canónigo la dulce esperanza que traía en su peregrinación, de encontrar la imagen. Trabaja con entusiasmo y fe en el sitio, y «¡Oh portento!» (Exclama en su narración el Fr. Tomás de Harrera.)Encuentra el depósito sagrado y la lámpara encendida, conservándose hoy un cáliz de los que con Nuestra Madre y Señora estuvieron enterrados. Se restituye a la Señora a su propio templo, y se labra una pequeña capilla en el sitio. Del maravilloso encuentro que hoy existe, así como la higuera y la cisterna, conociéndose este lugar como Humilladero. Desde este tiempo ha continuado Ntra. Señora de Regla en el Santuario abordada por todos, y siendo la admiración general por los muchos dones que siempre dispensará a los fieles que la imploran en sus aflicciones.
Algunos dicen que el nombre de «La Virgen de Regla» es por razón de ser ella quién custodia la regla de los frailes Agustinos. Esto no es de extrañar ya que el mismo San Agustín era un gran devoto de la Virgen María. También se sabe que Don Alonso Pérez de Guzmán alzó en Chipiona el Castillo de Regla.
08 domingo Mar 2020
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Javier Sartorius nace en Madrid en 1962. Es el cuarto de cinco hijos. Sus padres, Don Mauricio Sartorius y Myriam Milans del Bosch, le dan una educación cristiana, que bien pronto se verá diluida por el ambiente mundano en que se desarrolla su vida.
Cursa sus estudios universitarios en Estados Unidos, donde se gradúa en «Administración de Empresas» y consigue allí importantes premios en la cancha de tenis, en la que va mostrando su talla de campeón.
Tras un período de dispersión, a los 27 años abandona el mundo del deporte y de la vida cómoda y se traslada a Cuzco, Perú, para ayudar en una misión a niños pobres.
Progresivamente va acercándose al Señor sintiendo su presencia de amor en el corazón. Desde la misión es enviado a estudiar Teología a Toledo. En el segundo curso decide dejar los estudios y marcha a un Santuario perdido en las montañas del Pirineo catalán; tiene 30 años cuando llega al Santuario de la Virgen de Lord, en la Diócesis de Solsona.
No parecía, por su carácter jovial y ameno, que fuera a durar mucho en ese lugar, donde se hacía una vida de silencio, estudio de la Sagrada Escritura y trabajo rudo en el campo. Sin embrago, se fue ratificando en este estilo de vida hasta encontrar la paz que tanto anhelaba su alma.
Por obediencia al Obispo de la Diócesis estudió, de nuevo, Teología. Durante ese tiempo enfermó gravemente, quedándose sin fuerzas y delgado en extremo. Tras un infructuoso tratamiento médico, y por la amistad que había con la Comunidad cisterciense de S. Miguel de las Dueñas, en León, Javier se traslada a ese Monasterio para recibir una cura natural. Vuelto a S. Miguel de las Dueñas para acabar su proceso de sanación. Su vida terrena acabó y fue introducido en la eterna el 21 de junio del 2006.
07 sábado Mar 2020