Stefano Fontana
El segundo es su carácter vertical: el primer bien común es Dios, sobre el que se funda en definitiva la misma legitimación de la autoridad. La Unión Europea, en cambio, ha emprendido el camino de una secularización religiosa muy acentuada fundada sobre la indiferencia a las verdades de las religiones, consideradas todas ellas iguales y todas distintas, y ninguna de ellas digna de gozar de un papel público especial.
Después está el principio de subsidiariedad. El tratado de Maastricht lo contempla, pero también lo deforma, interpretándolo sólo en sentido funcionalista e instrumental. Este principio tiene sentido sólo en un sistema de orden social y moral en el que las sociedades inferiores deben ser puestas en posición de actuar libremente para poder llevar a cabo sus propios deberes objetivos. Sin esto, el principio es sólo una reivindicación de espacios para ejercer presuntos derechos individuales no vinculados a deberes. Prevalecen las dos visiones erradas de subsidiariedad: la que la considera una concesión del estado soberano a las sociedades inferiores y la que la considera una reivindicación libertaria y anárquica de las propias sociedades inferiores. En ambos casos, está desvinculado de un orden social y político objetivo.
El problema político del islam
Me gustarla terminar este breve reseña sobre la Unión Europea desde el punto de vista de la Doctrina social de la Iglesia aludiendo al hecho que no hay una visión política del problema del islam, que representa una problema político. En muchos estados europeos ya se han presentado a las elecciones partidos islámicos.
Como ha escrito el filósofo Rémi Brague, cuando se importan musulmanes no se importa una religión, se importa una civilización. Ahora bien, en el islam, no existe el concepto de derecho natural, la ética coincide con cuanto está permitido o prohibido desde un punto de vista religioso, la revelación divina posee inmediatamente un significado jurídico, la comunidad prevalece sobre el individuo, no existe el concepto de persona tal como ha sido elaborado por el Occidente cristiano, la mujer es antropológicamente inferior al hombre y esto es fruto de la revelación, obedecer a Mahoma equivale a obedecer a Alá porque el Corán escrito es perfectamente conforme al Corán eterno, la comunidad musulmana tiene una superioridad antropológica sobre todas las otras y se expande por conquista. En la Unión Europea no hay una política sobre el islam y no se tiene en cuenta este elemento: el islam no es sólo una religión. La vacía laicidad europea es incapaz de responder al islam.
La llegada al poder de Jordi Pujol en 1980 supuso para este magma de “Cristianos por el nacionalismo” el inicio de una nueva etapa en la que se alinearon sin fisuras con la orientación que Pujol fue imponiendo, lentamente pero sin descanso, sobre la sociedad catalana. Fue Pujol quien regó con abundancia de honores y subvenciones a los clérigos nacionalistas, quien presionó hábilmente, escudándose en su catolicismo, para que éstos fuesen acaparando los puestos de mayor responsabilidad en la Iglesia, en lo que bien podríamos calificar como “neogalicanismo” a la catalana. Todo eran ventajas para quienes se alineaban con el poder nacionalista en Cataluña y colaboraban con sus planes para someter a la sociedad a su reingeniería social, y muchos clérigos -hay que reconocerlo- , aceptaron con agrado esta dinámica. A cambio, sólo se les exigía “hacer país”, un hallazgo semántico para designar la priorización de la “Catalanización” sobre la evangelización. El resultado previsible, el abandono de muchos fieles y el vaciamiento de las iglesias, no afectó mucho a la mayoría de sus responsables, que ya habían puesto a la nación en el centro de su corazón y que compensaban su fracaso en el plano religioso con el calor agradecido que el nacionalismo en el poder les suministraba en abundancia.
Pero el malintencionado mito pervive, entre otras cosas por la ignorancia de quienes son, de este modo, manipulados. José Javier Esparza escribe en El Manifiesto para desmontar la mentira del genocidio impulsado por los españoles: 