Virgen de la Merced en Caracas – Venezuela
El inicio de esta devoción en Venezuela no es más que la prolongación de la de Santo Domingo. La primera misa en territorio venezolano fue el 23 de noviembre de 1527, presidida por el mercedario Antón Merino, quien era capellán del conquistador don Juan de Amplíes, fundador de Coro. Ni el uno ni el otro pudieron lograr lo que pretendían, así que regresaron a su lugar de partida.
Pasó más de un siglo hasta que los mercedarios fundasen convento en Caracas (21 de marzo de 1638). Mientras tanto la Merced fue extendiéndose a través del resto de América del Sur, prescindiendo de Venezuela. Pero la devoción a la Virgen de las Mercedes era cultivada por vecinos que habían venido de Santo Domingo, pues por entonces Venezuela dependía de Santo Domingo en lo político, administrativo y espiritual.
En el siglo XVII el cultivo del cacao era, para la economía de la provincia. La plaga de alhorra o aljorra, pequeñísimo insecto que atacaba al cacao, estaba desbastando las plantaciones. El pueblo acudió a la oración y el Cabildo, el 14 de junio de 1638, tomaron por patrona de la ciudad y Abogada del cacao (título no católico), Nuestra Señora de las Mercedes.
Al patronazgo como Abogada del cacao, se sumó, en 1766, el de “Abogada contra los terremotos”. El 21 de octubre de 1766 ocurrió un tremendo terremoto. Sin embargo Caracas apenas sufre pequeños desperfectos sin pérdida alguna de vida humana. Toda la población atribuye aquel beneficio a la protección de la Virgen de las Mercedes. En agradecimiento el Ayuntamiento se ratifica en el voto de 1638 declarando a la Virgen de las Mercedes patrona especial de la ciudad con el título de “Abogada contra los terremotos”.

La historia de la Organización de Naciones Unidas es una historia de fracaso y corrupción. Las expectativas de alcanzar la paz mundial confiando en las meras fuerzas humanas han fracasado una y otra vez, a veces por incapacidad, a veces por malicia. Pero la ONU ha sido mucho peor: no es que no haya evitado un solo conflicto bélico, es que ha jugado un papel clave en la expansión de lo que el Papa ha llamado un nuevo neocolonialismo que impone la cultura de la muerte en amplias regiones del mundo. A esto hay que sumar los casos en los que los abusos por parte del personal de la ONU suponen un escándalo que clama al Cielo. Como los dos casos que acaban de salir a la luz. 
No me resisto a reproducir otra cita de Francisco Canals al respecto que sintetiza a la perfección lo aquí expuesto: “El nacionalismo es al amor patrio lo que es un egocentrismo desordenado en lo afectivo (…) El nacionalismo, amor desordenado y soberbio de la «nación», que se apoya con frecuencia en una proyección ficticia de su vida y de su historia, tiende a suplantar la tradición religiosa auténtica, y sustituirla por una mentalidad que conduce por su propio dinamismo a una «idolatría» inmanentista (…) El catalanismo está empujando siempre a los catalanes a avergonzarse de lo que han sido, y a ocultar todo aquello que en su historia no resulta coherente con la “Catalunya de paper” que Torras y Bages denunciaba (…) El catalanismo se ha ejercido en dirección antitética a la tradición catalana. (…) El idealismo romántico que inspira al nacionalismo relativiza y subordina al mito metafísico de la “nacionalidad” todos los bienes humanos, naturales y sobrenaturales. (…) El nacionalismo corre el riesgo de convertirse en una enfermedad mental colectiva”.