Jorge Soley Climent

Los Ángeles protectoresLa historia de la Organización de Naciones Unidas es una historia de fracaso y corrupción. Las expectativas de alcanzar la paz mundial confiando en las meras fuerzas humanas han fracasado una y otra vez, a veces por incapacidad, a veces por malicia. Pero la ONU ha sido mucho peor: no es que no haya evitado un solo conflicto bélico, es que ha jugado un papel clave en la expansión de lo que el Papa ha llamado un nuevo neocolonialismo que impone la cultura de la muerte en amplias regiones del mundo. A esto hay que sumar los casos en los que los abusos por parte del personal de la ONU suponen un escándalo que clama al Cielo. Como los dos casos que acaban de salir a la luz.

El primero nos lleva a Siria, donde dos de las agencias de la ONU que operan en aquel territorio, UNFPA y UNCHR, han ocultado durante siete años los abusos de sus empleados a miles de mujeres sirias. Los abusos, que se iniciaron en 2011, eran propuestos de manera generalizada a las mujeres sirias a cambio de la promesa de agua y alimentos.

El otro caso nos lleva hasta la República Centroafricana, donde el escándalo ha estallado después de conocerse una situación similar: en esta ocasión han sido los cascos azules de la misión de la ONU destinada a proteger a la población de la violencia de las milicias anti-Balaka las que han obligado a miles de mujeres a prostituirse a cambio de alimentos para ellas y sus familias.

La República Centroafricana está en guerra desde 2013 y la mitad de su población, unos 2,4 millones de personas, dependen de las ayudas internacionales. Monseñor Aguirre, obispo de Bangassou, ha sido una de las voces que han denunciado esta situación, añadiendo que no se trata de casos aislados sino de prácticas recurrentes.

Las misiones de paz o las organizaciones no gubernamentales que operan en este tipo de escenarios gozan de una especie de bula moral por la que aparecen como intocables. Pero la realidad es muy diferente, como ya se encargó de recordarnos el escándalo de Oxfam y los abusos sexuales perpetrados en Haití. Ahora salen a la luz los abusos cometidos por las agencias de la ONU. La filantropía laica se muestra incapaz de poner coto a unos abusos que, más que ayudar a las castigadas poblaciones que supuestamente deberían ayudar, las sume en un abismo de corrupción.

(CRISTIANDAD)