
Publicado por manuelmartinezcano | Filed under Artículos - Contracorriente
16 jueves Ene 2020
16 jueves Ene 2020
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“Los errores contemporáneos son infinitos; pero todos ellos, si bien se mira, tienen su origen y van a morir en dos negaciones supremas: una relativa a Dios, otra relativa al hombre. La sociedad niega de Dios que tenga cuidado de sus criaturas; y del hombre niega que sea concebido en pecado. Su orgullo ha dicho al hombre de estos tiempos dos cosas, y ambas se las han creído: que no tiene lunar y que no tiene necesidad de Dios; que es fuerte y que es hermoso; por eso le vemos engreído con su poder y enamorado de su hermosura.
(…) De aquí nace y aquí tiene su origen un vasto sistema de naturalismo, que es la contradicción radical, universal, absoluta, de todas nuestras creencias. Los católicos creemos y profesamos que el hombre pecador está perpetuamente necesitado de socorro y que Dios le otorga ese socorro perpetuamente por medio de una asistencia sobrenatural, obra maravillosa de su infinito amor y de su misericordia infinita. Para nosotros lo sobrenatural es atmósfera de lo natural; es decir, aquello que, sin hacerse sentir, lo envuelve a un mismo tiempo y lo sustenta.
(…) ¡Quién no admirará tan grande, y tan soberano, y tan maravilloso, y tan perfecto artificio! El más grande pecador no necesita de más sino de alargar su mano pecadora para encontrar quien le ayude a remontarse de escalón en escalón hasta las cumbres del Cielo desde el abismo de su pecado”.
Donoso Cortés, Carta al cardenal Fornari, II, 615
15 miércoles Ene 2020
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Luis F-Villamea Alemán
Una España donde los curas eran literalmente exterminados por el hecho de existir. Donde la persecución, la analfabetización, la pobreza y la miseria eran el único pan de cada día. Por esto, por todo esto, se puede y se debe entrar al debate histórico sobre Franco sin ningún miedo. El General más joven de Europa en lo militar, ejemplar en Marruecos, obediente en Asturias, y único en el 36. Porque es el único que le ganó una guerra al comunismo en el máximo apogeo de la URSS. Sí, de la URSS, recuerden que en la madrileña Puerta de Alcalá ondeaba la figura de Stalin.
Siendo ya Jefe de Estado y Generalísimo de los tres Ejércitos en este punto del análisis, desde 1939 implantó el mayor servicio social que existe en el mundo. Y sigo, no me dejen en mi delirio de lo incorrecto. En España se inauguraron más universidades, hospitales e infraestructuras que nunca. Porque la paz y la reconciliación fueron un hecho latente (pregunten a cada abuelo, uno por uno). Porque se adelantó, incluso, a los retos futuros, como en el caso de la escasez de agua. Escuchen aquí los climáticos: creó la mejor red hidrográfica de la historia preservando el medio natural. Para ser francos, escuchen bien, indaguen y estudien a Franco. Y acuérdense de Franco cuando puedan beber agua pagando una irrisoria factura) o cuando hablen de calidad en el empleo, o de conciliación familiar en el trabajo. Y de vivienda o hipotecas. Hagan este ejercicio: cuenten con los dedos de una mano sus propiedades, y después con la otra las de sus abuelos. Comparen, y después de ello intenten mirar sin sonrojo el cadáver profanado de Franco.
Y piensen, si tienen estómago, en mover el cuerpo de Franco hasta cuando disfruten de un baño en las hermosas playas de Alicante, porque la mayor parte de ellas fueron parte de la obra del mismo. Como las pagas extraordinarias, y unas empresas públicas rentables que ninguno de los mediocres del odio actual podrían haber ideado ni en 50 vidas. O cuando hablen del desarrollo de la industria, del medio rural y de la España «vaciada», o de la cultura. Vayan a ver cine español, al museo, lean literatura y comparen. Sin embargo, la España del odio apunta, dicta y escribe: ¡hay que humillar al muerto! Y hasta negarle los honores y la propia bandera de España. Y es que éste su único problema, ésta la clave del odio a ese cadáver: que no pudieron con ESPAÑA y que no pueden ver la Cruz. Especialmente la del Valle de los Caídos, por ser la más grande del mundo.
(AFÁN)
14 martes Ene 2020
12 domingo Ene 2020
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Cardenal Robert Sarah
“La Iglesia se muere porque los pastores tienen miedo de hablar con total verdad y claridad. Nosotros, obispos, deberíamos de temblar al pensar en nuestros silencios culpables, en nuestros silencios de complicidad, en nuestros silencios de complacencia con el mundo. Deploro que muchos obispos y sacerdotes descuiden su misión esencial, que es su propia santificación y el anuncio del Evangelio de Jesús, para dedicarse a cuestiones sociopolíticas como el medio ambiente, las migraciones o los sin techo. Ningún sacerdote puede aprovecharse de su autoridad sobre el Pueblo de Dios para exponer sus ideas personales. ¡Su palabra no le pertenece! No es más que el eco del Verbo eterno”.
(Jorge Soley – CRISTIANDAD)