Jesucristo salvando a Pedro del mar“Los errores contemporáneos son infinitos; pero todos ellos, si bien se mira, tienen su origen y van a morir en dos negaciones supremas: una relativa a Dios, otra relativa al hombre. La sociedad niega de Dios que tenga cuidado de sus criaturas; y del hombre niega que sea concebido en pecado. Su orgullo ha dicho al hombre de estos tiempos dos cosas, y ambas se las han creído: que no tiene lunar y que no tiene necesidad de Dios; que es fuerte y que es hermoso; por eso le vemos engreído con su poder y enamorado de su hermosura.

(…) De aquí nace y aquí tiene su origen un vasto sistema de naturalismo, que es la contradicción radical, universal, absoluta, de todas nuestras creencias. Los católicos creemos y profesamos que el hombre pecador está perpetuamente necesitado de socorro y que Dios le otorga ese socorro perpetuamente por medio de una asistencia sobrenatural, obra maravillosa de su infinito amor y de su misericordia infinita. Para nosotros lo sobrenatural es atmósfera de lo natural; es decir, aquello que, sin hacerse sentir, lo envuelve a un mismo tiempo y lo sustenta.

(…) ¡Quién no admirará tan grande, y tan soberano, y tan maravilloso, y tan perfecto artificio! El más grande pecador no necesita de más sino de alargar su mano pecadora para encontrar quien le ayude a remontarse de escalón en escalón hasta las cumbres del Cielo desde el abismo de su pecado”.

Donoso Cortés, Carta al cardenal Fornari, II, 615