Franco- Unidad indivisible

Luis F-Villamea Alemán

Una España donde los curas eran literalmente exterminados por el hecho de existir. Donde la persecución, la analfabetización, la pobreza y la miseria eran el único pan de cada día. Por esto, por todo esto, se puede y se debe entrar al debate histórico sobre Franco sin ningún miedo. El General más joven de Europa en lo militar, ejemplar en Marruecos, obediente en Asturias, y único en el 36. Porque es el único que le ganó una guerra al comunismo en el máximo apogeo de la URSS. Sí, de la URSS, recuerden que en la madrileña Puerta de Alcalá ondeaba la figura de Stalin.

Siendo ya Jefe de Estado y Generalísimo de los tres Ejércitos en este punto del análisis, desde 1939 implantó el mayor servicio social que existe en el mundo. Y sigo, no me dejen en mi delirio de lo incorrecto. En España se inauguraron más universidades, hospitales e infraestructuras que nunca. Porque la paz y la reconciliación fueron un hecho latente (pregunten a cada abuelo, uno por uno). Porque se adelantó, incluso, a los retos futuros, como en el caso de la escasez de agua. Escuchen aquí los climáticos: creó la mejor red hidrográfica de la historia preservando el medio natural. Para ser francos, escuchen bien, indaguen y estudien a Franco. Y acuérdense de Franco cuando puedan beber agua pagando una irrisoria factura) o cuando hablen de calidad en el empleo, o de conciliación familiar en el trabajo. Y de vivienda o hipotecas. Hagan este ejercicio: cuenten con los dedos de una mano sus propiedades, y después con la otra las de sus abuelos. Comparen, y después de ello intenten mirar sin sonrojo el cadáver profanado de Franco.

Y piensen, si tienen estómago, en mover el cuerpo de Franco hasta cuando disfruten de un baño en las hermosas playas de Alicante, porque la mayor parte de ellas fueron parte de la obra del mismo. Como las pagas extraordinarias, y unas empresas públicas rentables que ninguno de los mediocres del odio actual podrían haber ideado ni en 50 vidas. O cuando hablen del desarrollo de la industria, del medio rural y de la España “vaciada”, o de la cultura. Vayan a ver cine español, al museo, lean literatura y comparen. Sin embargo, la España del odio apunta, dicta y escribe: ¡hay que humillar al muerto! Y hasta negarle los honores y la propia bandera de España. Y es que éste su único problema, ésta la clave del odio a ese cadáver: que no pudieron con ESPAÑA y que no pueden ver la Cruz. Especialmente la del Valle de los Caídos, por ser la más grande del mundo.

 (AFÁN)