


25 lunes Mar 2019
Posted in Artículos - Contracorriente



25 lunes Mar 2019
Posted in Artículos - Contracorriente



24 domingo Mar 2019
Posted in Artículos - Contracorriente
Escribía San Francisco de Sales:
«Es verdad que los tormentos son allí tan grandes, que los más terribles dolores de esta vida no se pueden comparar con ellos; pero también son tan grandes las satisfacciones interiores que no hay prosperidad ni contento en la tierra que se les pueda igualar.
1.- Las almas están allí en una continua unión con Dios.
2.- Perfectamente sumisas a su voluntad.
3.- O, por mejor decir, su voluntad está de tal manera transformada en la de Dios, que no pueden querer sino lo que Dios quiere.
4.- Si se les abriese el paraíso, antes se precipitarían en el infierno que comparecer delante de Dios con las manchas que todavía las afean.
5.- Las almas en el Purgatorio se purifican voluntariamente y amorosamente, porque tal es la voluntad de Dios.
6.- Y quieren estar allí de la manera que a Dios agrade y por el tiempo que quiera.
7.- Son impecables.
8.- No pueden tener el menor movimiento de impaciencia.
9.- Ni cometer la menor imperfección.
10.- Aman a Dios más que a sí mismas y que a todas las cosas, con un amor cumplido, puro y desinteresado.
11.- Son consoladas por los ángeles.
12.- Tienen asegurada su salvación.
13.- Viven en una esperanza, que no puede ser confundida, por larga que sea la espera.
14.- Su amargura santísima está en medio de la paz.
15.- En una palabra, si es una especie de infierno por el dolor, es un paraíso por la caridad.
16.- Caridad más fuerte que la muerte, más poderosa que el infierno, y cuyos destellos son todos de fuego y llamas.
17.- El temor servil y la esperanza mercenaria no están mezcladas con este puro amor.
18.- Feliz estado, más deseable que temible, pues sus llamas son llamas de amor y de dilección.
19.- Temibles, con todo, pues retardan el fin de toda consumación, que consiste en ver a Dios, y amarle, como consecuencia de esta visión, y, por esta visión y este amor, alabarle y glorificarle por toda la eternidad.
22 viernes Mar 2019
Posted in Artículos - Contracorriente
Jorge Soley
Una cultura que ha dado la espada a Cristo es una cultura que niega la posibilidad del perdón, del arrepentimiento, de la regeneración y, por el contrario, se hunde en un ciclo sin fin de venganza. Los cristianos lo vemos de otra manera: nos sabemos pecadores y sabemos, porque numerosos santos así lo atestiguan, que acudiendo a la gracia de Dios es posible cambiar, y que un ladrón, un asesino, un criminal, puede acabar convirtiéndose en modelo de vida. Esto no significa negar la gravedad de ciertos crímenes, ni tampoco negar que quien comete un crimen debe pagar por él, pero la posibilidad de redención, de cambiar de vida, está en la base de aquella cultura cristiana que nos hizo florecer y de la que ahora renegamos.
Hemos quitado a Dios de nuestras sociedades creyendo que así nos liberaríamos de no sé cuántas cadenas y vamos a descubrir que lo que queda, cuando se expulsa la fe, es el antiguo mundo de la imposibilidad de redención, de la venganza, del destino inexorable y de las masas inmisericordes. Un auténtico infierno.
22 viernes Mar 2019
Posted in Artículos - Contracorriente
Algunos clérigos, tal vez porque creen, erróneamente, que la atracción por personas del mismo sexo es genética e inmutable, han estimulado a individuos que experimentan atracción por el mismo sexo que se identifiquen con la comunidad homosexual, proclamando públicamente el ser “gay” o lesbiana, pero vivir la castidad en su vida personal. Hay varias razones por la cuales es este una conducta equivocada:
Los católicos tienen que tratar de ayudar a personas que experimentan atracción por el mismo sexo, a aquellos que están activamente envueltos en actos homosexuales, y particularmente a aquellos que están afectados por enfermedades de transmisión sexual, con amor, esperanza y un mensaje auténtico, y sin compromisos, de liberación del pecado por Jesucristo.
Declaración sobre la homosexualidad de la Asociación Médica Católica